El abarrotado calendario internacional generó un marcado desgaste físico en todos los clubes del planeta. Las consecuencias están a la vista. La previa del Mundial está empapada por grandes olas de lesiones. En cada sesión de entrenamiento se suman nuevos reportes médicos que alteran las proyecciones de las selecciones. La preocupación no solamente se centra en quiénes quedaron fuera del Mundial 2026. También en aquellos jugadores que llegarán sin ritmo o físicamente muy comprometidos. Más allá de que la industria más pasional del mundo no piensa ceder en su producción, lo cierto es que cuando comience el show orquestado por la Fifa se verá el impacto directo en la calidad futbolística del campeonato.
No hay tiempo para lamentos. Menos para tomarse un relax fugaz. El Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, será el más largo de la historia. Comenzará el 11 de junio y tendrá una duración de 38 días. Habrá jornadas de cuatro partidos durante 18 días consecutivos. Esto podría generar más problemas en los jugadores.
Es la previa más incierta de los mundiales. Para muchos, el sueño terminó antes de empezar. El fenómeno de los lesionados no es casualidad. La extensa temporada generó un desgaste físico sin precedentes. Las bajas, golpeados y dudas están a la vista. Y no hace falta ser argentino para certificarlo.
Mientras los hinchas del planeta esperan el inicio del torneo, puertas hacia dentro de cada concentración hay una marcada preocupación por recuperar soldados o no sufrir más bajas. La resultante indica que muchas figuras internacionales deberán ver el Mundial por televisión fruto de las graves lesiones sufridas durante la frenética recta final de la temporada europea.
Brasil, Francia, Alemania, Países Bajos, México, Estados Unidos, Inglaterra, Croacia y España enfrentan ausencias sensibles y padecen además una enfermería a pleno. Todo este combo podría modificar por completo el desarrollo competitivo del torneo.
Argentina también tiene varios jugadores entre algodones. Leo Messi es el caso más notorio, pese a que recientemente fue dado de baja el defensor Balerdi por un desgarro. Pero a las máximas autoridades del deporte más popular parece no interesar demasiado este tema porque incrementan la programación de clubes y selecciones sin medir consecuencias.
Nadie para la pelota al ver que los jugadores disputan cada vez más y más encuentros. Que tienen menos tiempo de recuperación. Los calendarios apenas permiten un breve descanso. La exigencia física es extrema. La presión, también. La intensidad táctica actual demanda esfuerzos máximos. Así es imposible seguir o ver un buen espectáculo.
Por eso, el mapa de los objetivos cambió las expectativas. También debilitó a selecciones y abrió interrogantes sobre quién llegará realmente en plenitud. Cada ausencia modifica estrategias. El torneo se volvió mucho más impredecible antes de empezar. Los amistosos en la previa así lo avalan. No se percibe una selección sólida.
Está claro que ante tantos jugadores de peso ausentes, el torneo tomará una dimensión distinta. Se abrirán oportunidades para nuevas promesas, apellidos que eran suplentes y ahora serán titulares. El combo es completo.
Vaya que habrá sorpresas tácticas. Reina la incertidumbre en todos los sentidos en cada una de las selecciones que dejarán su huella en Canadá, Estados Unidos y México. Ya es un Mundial por de más de incierto.
