Pasan los días y la herida sigue abierta. La derrota frente a Corinthians no solo representó el fin de la ilusión por la eliminación de Central en la Copa Libertadores. También puso en jaque la continuidad de un proyecto que, con Jorge Almirón como DT, parece haber llegado a su límite de verdad. El cada vez más cuestionado entrenador gastó “otra vida” en Brasil y entró en modo suspenso. Se mantiene en su cargo porque sigue contando con un solo respaldo: el del presidente Gonzalo Belloso. Sin embargo, el técnico tiene en claro que su permanencia en Arroyito ahora pende de un hilo de verdad. Solo lo mantendrá bajo el paraguas protector del titular canalla si solamente obtiene un bue resultado cuando sea turno de recibir a Newell’s en el Gigante, el cercano el de septiembre.
La sensación que reina en la institución auriazul, plantel y en sus hinchas es de frustración total. También de incertidumbre. La despedida de la Libertadores fue un golpe durísimo que arrojó secuelas rápidamente y abrió aún más grieta con el entrenador.
El resultado adverso en Brasil fue un tremendo golpe anímico. Central sumó un nuevo capítulo de desazón. No hay que olvidarse que ya venía con el agua al cuello tras una serie de malos resultados en otras competencias.
La eliminación en los playoff del torneo local a manos de River ofreciendo una misera puesta en escena táctica, sumada a la caída en la Copa Argentina y ahora en la Libertadores, refleja una realidad que no se puede ignorar. Almirón no cumple ningún objetivo.
Central no logra estar a la altura en los momentos clave, y la figura del entrenador auriazul volvió a estar en el centro del debate. De los cuestionamientos. Los hinchas, que ya expresaron su disconformidad en varias ocasiones, sumaron ahora otra página de desencanto, con la sombra a la vista de un posible cambio en la dirección técnica que parece inevitable.
Los hinchas ya no toleran este proceso. Miembros de la comisión directa, tampoco. Gonzalo Belloso sigue estirando la confianza en una muestra de solidez dirigencial, que es algo loable porque habla de firme liderazgo. Pero a la vez sabe que su gente (los hinchas) ahora sí que no tolera más al DT.
Claro este contexto deja en evidencia la gravedad de la situación. Porque el ciclo de Almirón entró tras el doloroso regreso de Brasil en modo suspenso porque ya venía de sumar otros fracasos recientes. Todo ese combo lo depositaron solito en una situación extrema.
Mientras tanto, el plantel buscará reponerse y dejar una buena imagen colectiva ante Talleres y Gimnasia. Porque luego sí sería la fecha de vencimiento para el DT: el clásico ante Newell´s, en el Gigante (sería el domingo 6/9).
Ahí no habrá inmunidad si la Lepra se lleva la victoria. Ni Belloso podría defenderlo en ese contexto con lo que representa el derby para los hinchas. Ese partido no se negocia. Sobre todo porque la relación entre la marea canalla y el técnico recrudeció y ya no hay vuelta atrás. En este sentido, la paciencia en Arroyito llegó a su fin verdaderamente.
