Gianni, la Copa no se mancha

La realidad marca que hay momentos en los que el fútbol deja de ser un juego y se convierte en una pelea de poder pura y dura. El proyecto para organizar el Mundial junto a inversores privados fue un claro ejemplo. La Uefa plantó fuerte la bandera del rechazo y le marcó enseguida la cancha al presidente de la Fifa, Gianni Infantino. Finalmente, todo terminó quedando en la nada. Cómo habrá sido de contundente el ultimátum que el propio mandamás del fútbol tuvo que salir a cancelar oficialmente el salvaje plan capitalista que había ideado. A su vez, el mensaje global hacia el máximo directivo fue claro: la pelota no se mancha. No se vende.  

Infantino apuntaba a vender participaciones en sus competiciones a inversores privados. Pero su plan duró como hielo al sol. Rápidamente lo acorralaron los europeos y también desde la Concacaf y la Federación Asiática.

Lo llamativo es que la Uefa no dudó en salirle a la Fifa con los tapones de punta ni bien conoció la noticia. Todas sus federaciones nacionales se alinearon como pocas veces y le dieron un mazazo como claro mensaje a Gianni Infantino que repercutió en todo el mundo.

La determinación fue tajante. Si Gianni Infantino insistía con vender pedazos de la Copa del Mundo a inversores privados, ninguna selección europea pisaría una cancha en cualquier torneo que organizara la casa madre del deporte más pasional y popular del planeta.

Es que el plan que se cocinó a puertas cerradas, algo típico de los empresarios salvajes, no cayó nada bien en líneas generales. Todo estalló días atrás cuando el proyecto bautizado Fifa Forward Enterprise dejó la oscuridad de las oficinas para salir a la luz pública. 

La idea, en criollo, era simple y a la vez perturbadora: crear una sociedad comercial aparte que se encargara de manejar los derechos de televisión, los patrocinios y las entradas del Mundial y del Mundial de Clubes. Esto representa abrirle la puerta a capitales privados para que compren una tajada del gran negocio. 

Incluso, varias versiones indicaron que el nombre que más resonaba en las sombras del acuerdo es el de un fondo de inversión neoyorquino ligado a la familia Kushner, además de la participación del banco JP Morgan. La ecuación, si se materializaba, representaba números grandes, socios con peso político, y una Copa del Mundo convertida, en los papeles, en un activo financiero más.

Pero todo quedó en la nada. Sobre todo cuando ya se rumoreaba que primer torneo que quedaría alcanzado por esta medida de fuerza sería el Mundial Femenino Sub 20, que se jugará entre el 5 y el 27 de septiembre en Polonia.

En consecuencia, la puesta en marcha de la Fifa Forward Enterprise (FFE) quedó cancelada tras el análisis de los distintos pronunciamientos de uniones y confederaciones del mundo. En este sentido, el propio Infantino tuvo que emitir un comunicado donde explicó: «Quedó claro que el proyecto ha creado divisiones de una naturaleza que, más allá del nivel de apoyo, ya no responden al objetivo inicial».

Con esta determinación por parte de Fifa, que tuvo que ceder masticando impotencia, quedó en claro que la casa madre del fútbol mundial es de las 211 asociaciones a nivel global, y no de una persona.

Una misma persona con poder, pero que no podrá convertir la Copa del Mundo en un juguete o moneda de cambio. A Gianni le hicieron entender esta vez que todo tiene un límite. Infantino parecía no saberlo. Ahora se lo marcaron y frenaron en seco. Y sin anestesia.  Sí, Gianni. La Copa, parafraseando al Diego (y en otro contexto), no se mancha.

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