Se especuló mucho en la previa sobre la posible presencia de Lionel Messi en el Coloso Marcelo Bielsa. Los hinchas sueñan con verlo algún día en el estadio. Los directivos, ni hablar. La jornada terminó siendo victoriosa ante Talleres. Pero también hay que resaltar que el triunfo quedó marcado por la ausencia del astro rosarino. Y no fue por casualidad. El 10 optó por no salir de su libreto. Eligió ir a ver a Leones, el club fundado por su familia y presidido por su hermano Matías. El rosarino más famoso de la modernidad ratificó una vez más esa lealtad inquebrantable a sus raíces. El astro no busca protagonismo como algunos dirigentes. Hizo lo que le dictó su corazón: estar con quienes siempre lo apoyan. Con quienes conocen su verdadera historia y no necesitan de aparatos ni flashes para demostrarlo.
Fue una elección que habla de su esencia familiar y sentimental. Volvió a demostrar que su corazón sigue latiendo fuerte por los lazos que lo unen a lo más cercano. A lo genuino.
Messi optó por dar el presente y ver en vivo a Leones ante Central Córdoba, en lugar de asistir al Coloso como muchos imaginaron. Ratificó su hoja de ruta. Para Leo, la familia y los afectos sinceros siempre estarán por encima de todo.
También hay que mencionar que cada vez que el 10 pisa Rosario, su rutina es la misma. Se instala en su casa de Funes y busca nutrirse en la calidez de su núcleo familiar. En los afectos sinceros y puros. Porque para el mejor jugador de la historia, estas minivacaciones son como un bálsamo. “Me encanta estar acá. Tengo a toda mi familia, está todo más que claro”, dijo en tiempo atrás con firmeza.
La presencia en el estadio Coloso, en cambio, parece ser un acto que prefiere reservar para otro momento. A eso hay que sumarle que no es un secreto que en el club leproso sueñan con tener a Messi en casa.
A esto hay que sumarle que la esperanza de una foto con el mejor jugador, que sirva para alimentar los sueños y las aspiraciones de la dirigencia, es una constante. Ya en el pasado, un directivo en especial aprovechó para entregarle una camiseta leprosa al 10 en el predio de la selección, buscando capitalizar políticamente ese momento.
Pero Messi, fiel a su estilo, esta vez hizo lo que siempre realizó. Priorizó la sencillez y los afectos genuinos. Porque lo que muchos no comprenden, o no quieren, es que cuando está de vacaciones en Rosario, Leo se refugia en su gente. En su familia. En aquellos que lo conocen desde siempre y que lo acompañan en su camino. Sin necesidad de cámaras ni fotos para demostrar quién es. Así que directivos, por ahora no busquen esa foto.
