Clima de incertidumbre y controversia en el Parque

Newell’s está viviendo tiempos de tensión interna que parecen sacudir los cimientos del club. Y no es por el fútbol. La dirigencia, liderada por el presidente Ignacio Boero, enfrenta una serie de desafíos que van más allá de lo deportivo. Hubo despidos de personal y además se vienen protagonizando varias controversias con los empleados mediante leoninas posturas de directivos de segunda línea o de actores de reparto que aspiran a ocupar un rol protagónico a cualquier precio. El titular leproso debe reaccionar acorde a su pergamino de empresario si no quiere que la grieta que ya existe sea colosal.

Boero es una persona que se caracteriza por tener una visión clara y una profunda valoración del capital humano. Su esencia es mantener una línea de gestión centrada en la estabilidad y el respeto por los empleados y colaboradores del club.

No obstante, puertas adentro, no todo es un camino de rosas. Algunas voces allegadas a la estructura dirigencial revelaron a “esxacá” que en las últimas semanas hubo despidos inesperados en varias áreas, sorprendiendo incluso a quienes formaban parte del día a día institucional.

Cuentan que una de las cesanteadas es una colaboradora que se olvidó de llevar la indumentaria del fútbol femenino a un partido Buenos Aires sin tener el cargo o rol de utilera. Fue en el encuentro por el inicio del Torneo Clausura, donde las chicas visitaron a San Luis FC (perdieron 4-1) y usaron remeras de entrenamientos, mientras que los shorts y medias fueron prestados por el club local.

La decisión de echar gente de manera repentina generó malestar y cierta incertidumbre entre los demás empleados, quienes ven cómo su vínculo laboral se ve afectado sin previo aviso ni explicaciones claras.

Claro que más allá de las rotaciones y los despidos, se detectaron cuestiones vinculadas a las formalidades laborales y la relación entre el club y sus trabajadores. Algunas de estas situaciones parecen evidenciar una relación particular y, en algunos casos, cuestionable, que pone en duda los procedimientos habituales y la transparencia en la gestión de recursos humanos. Son muy leoninas.

A esto hay que sumarle que el gremio que representa a los empleados mantiene una actitud pasiva. Por ahora viene observando cómo se desarrollan los acontecimientos sin intervenir de manera activa. Están todos en modo silencio. Como los grandes medios o quienes están en el día a día leproso, por sobre todas las cosas.

En este escenario de convulsión, Boero comenzó a tomar cartas en el asunto. Según diversas fuentes consultadas, el presidente inició un proceso de análisis exhaustivo, anotando detalles y observando con cierto recelo a aquellos que, desde las sombras, intentarían influir en la gestión del club para obtener protagonismo o beneficio propio. El mejor marketing es cuidar a los propios y la imagen institucional, claro está.

La sensación en la dirigencia de peso real es que algunos actores de “segundas líneas” o “actores de reparto” buscan ganar espacio y autoridad, a menudo plasmando ideas o acciones que generan urticaria en quienes trabajan por mantener la estabilidad institucional.

Otro punto a destacar es que un aspecto que preocupa en la gestión actual es el manejo de áreas con personal más joven y con poca experiencia, quienes actúan con ciertas alas de libertad. Acá es donde se percibe que la falta de un liderazgo claro y las decisiones tomadas sin una supervisión adecuada están generando un efecto contraproducente, que puede derivar en una pérdida de orden interno.

Mientras tanto, el presidente Boero continúa con su esfuerzo de buscar la armonía interna, consciente de que cada acción tiene un impacto directo en la salud institucional. Sin embargo, la presencia de actores externos y la falta de un control efectivo sobre ciertos sectores amenazan con desdibujar los esfuerzos realizados en pos de un Newell’s cada vez más grande y sólido. Nacho tiene la pelota. Su definición en este tema será clave para definir si el club logra superar estos obstáculos y retomar el rumbo hacia un camino de crecimiento y unidad. O todo termina dinamitado por actores de repartos que se creen patrones de estancia.

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