La canción, incluida en el álbum homónimo (1986), está dedicada a un amigo de Cyndi que falleció a causa del HIV.
Billy Steinberg inicialmente escribió la canción para su madre, Luisa, quien había perdido su sonrisa. La intención original era consolar a su madre, animándola a mostrar su verdadera felicidad y esencia. Cuando Lauper conoció la canción, le resonó profundamente por la trágica pérdida de su amigo Gregorio Natal, quien murió de VIH/SIDA.
Cyndi también utilizó la canción como un himno de apoyo para la comunidad LGBTQ+, ayudando a su hermana Elena a salir del clóset y luchando contra la intolerancia.
Lauper adaptó la canción, dándole una nueva instrumentación y retocando la letra, para que se convirtiera en un himno de aceptación y apoyo para quienes se sienten oprimidos o incomprendidos, en particular para la comunidad LGBT+.
Cyndi Lauper ha estado participando en distintos proyectos para la protección del colectivo en situación de exclusión social. En 1990, cofundó la organización benéfica “True Colors Fund” para erradicar la falta de vivienda entre los jóvenes LGBTQ+ y en septiembre de 2011, en Harlem, NY, creó “True Colors Residence” una residencia para los jóvenes que son victimados por la discriminación en cuestiones de orientación sexual e identidad de género, con el objetivo de frenar los suicidios entre los jóvenes en situación de vulnerabilidad social. La residencia ofrece 30 unidades de vivienda de apoyo para neoyorquinos LGBTQ de entre 18 y 24 años que anteriormente habían estado sin hogar.
«True Colors» se convirtió en un himno para la comunidad LGBTQ+.

