La canción, incluida en el álbum “Bandidos Rurales” (2001), está inspirada en diversos hechos de la historia social y política de Argentina y América Latina.
La canción recopila tragedias históricas, dictaduras, atentados y desigualdades para exigir que no se caiga en el olvido, funcionando como un profundo repaso crítico de la historia social y política de Argentina y América Latina, exigiendo justicia, verdad y no represión. La letra utiliza el recuerdo como una herramienta de defensa contra el olvido de los momentos más oscuros de la región.
Recuerda a las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina y la falta de castigo real para los responsables. Nombra de forma directa a las víctimas del atentado a la AMIA y a la Embajada de Israel en Buenos Aires. Extiende la mirada a conflictos sociales y masacres ocurridas en otros países hermanos como Brasil, México y Guatemala. Cuestiona la impunidad de los genocidas y contrasta los gastos militares con las necesidades básicas de los pueblos. También, hace alusión a los crímenes de Estado, los desaparecidos y la violencia de los regímenes militares en el Cono Sur.
El terrorismo de Estado en Argentina fue un plan sistemático de represión ilegal, la desaparición forzada de personas y el control social. Este plan se llevó a cabo durante la última dictadura cívico-militar que gobernó el país desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983. El gobierno armó más de 700 lugares secretos en todo el país para encerrar, castigar y matar gente sin cumplir ninguna ley. Las fuerzas armadas secuestraron a unas 30.000 personas y robaron a los hijos de muchos detenidos para cambiarlos de identidad. En 1985 se llevó a cabo el Juicio a las Juntas donde un tribunal civil enjuició a los comandantes de las primeras juntas militares de la dictadura (1976–1983) por delitos de lesa humanidad. Liderado por el fiscal Julio César Strassera, culminó con la condena a prisión perpetua de Jorge Videla y Emilio Massera, marcando un hito mundial para los derechos humanos. El fiscal Strassera cerró su acusación con la histórica frase «Nunca más».
Por otro lado, el ataque a la AMIA sucedió el 18 de julio de 1994, con un saldo de 85 muertos y el atentado contra la Embajada de Israel ocurrió el 17 de marzo de 1992, con un total de 29 muertos, ambos en Buenos Aires. La justicia apuntó a la organización Hezbollah y a altos funcionarios de Irán como responsables intelectuales, sin condenas definitivas
“La Memoria” es vista como una herramienta viva que «pincha hasta sangrar» a los pueblos si intentan callarla o dejarla atada.

