La canción, incluida en el álbum “Bad Blood” (2013), está inspirada en Pompeya, el antiguo pueblo romano.
La letra se inspira en la erupción del Monte Vesubio, en el año 79 D.C., y que sepultó la ciudad romana de Pompeya, reflexionando sobre la idea de estar atrapado y la mortalidad, comparando la sensación de estancamiento personal con los cuerpos petrificados en la ceniza volcánica.
Dan Smith leyó sobre Pompeya y quedó impactado por las imágenes de personas atrapadas, pensando en la quietud eterna de sus últimos momentos.
“Estaba leyendo un libro que tenía una foto de las personas que quedaron atrapadas en la erupción volcánica. Y es una imagen muy oscura y poderosa, y me hizo pensar en lo aburrido que debe haber sido emocionalmente después del evento, estar atrapado en esa misma posición durante cientos y cientos de años”, contó Smith.
Comparó esa quietud de los últimos momentos de los pompeyanos con sentirse estancado en su propia vida a los 25 años, temiendo que su vida se detuviera. “Como soy una persona bastante tímida y cohibida, tenía miedo de que mi vida se estancara”, confesó.
La erupción del Monte Vesubio causó gran destrucción y pérdida de vidas no solo en Pompeya, hoy Nápoles, sino también en Herculano, hoy Ercolano, y las ciudades y pueblos de los alrededores. La región quedó sepultada bajo capas de ceniza volcánica tras la erupción, que duró dos días.

