PLUSH / STONE TEMPLE PILOTS

La canción, incluida en el álbum “Core” (1993), se inspiró en una noticia sobre una niña secuestrada y asesinada en San Diego en 1991.

Escrita en un jacuzzi en los Apartamentos Oakwood, «Plush» está basada en un artículo que leyó el cantante principal, Scott Weiland en un periódico de San Diego.

“Una niña fue secuestrada y luego encontrada trágicamente asesinada a principios de los noventa. Así que me inspiró a escribir la letra de esta canción. Sin embargo, esta canción no trata de eso en realidad; es una especie de metáfora de una relación perdida y obsesiva.”, señaló Weiland.

Si bien no se reveló quien es la niña de la canción, muchos afirman que la noticia tiene que ver con el asesinato de Amanda Leigh Gaeke ocurrido el en North Park, San Diego, en 1991.

En una tarde calurosa en North Park, a principios de octubre de 1991, Amanda, una linda niña de nueve años pasó en bicicleta frente a la casa de un vecino. El vecino era un joven del barrio que conocía un poco. El joven estaba regando el césped frente a su casa, la roció con la manguera y ella riéndose comenzó a jugar con él. Amanda quedó empapada y le dijo que se metería en problemas si llegaba mojada a casa. El joven, muy cordialmente, le dijo que pasara a su casa y se secara con una toalla, la niña aceptó. Eran alrededor de las 5:00 P.M. cuando Amanda entró por la puerta de la casa ubicada en Redwood 3090, nadie vio a la niña con vida después de eso. El joven se llamaba, y sigue siendo, David Allan Webb-Kim.

El cuerpo sin vida de Amanda fue encontrado tirado en una cerca sobre el cañón envuelto en una sábana estampada y con la cabeza dentro de una bolsa de plástico.

El 28 de mayo de 1996, la policía recibió una pista que los condujo al asesino de Amanda Gaeke. Webb-Kim, de 21 años, fue arrestado cuando estaba a punto de alistarse en el Ejército de los Estados Unidos. Se declaró culpable y aceptó ser juzgado como adulto. El 10 de marzo de 1997, admitió haber torturado a Amanda Gaeke y haberla asesinado. Fue condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. El juez añadió 16 años más: 8 por tortura y 8 por actos lascivos contra una menor.

Aunque basada en un evento real, la canción es una metáfora más abstracta sobre una relación obsesiva y perdida, explorando temas como la culpa y la desconexión emocional.

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