omónimo (1973), está inspirada en su experiencia como pianista de bar en Los Ángeles entre 1972 y 1973.
La letra es un retrato autobiográfico de los clientes y empleados que conoció en el bar “The Executive Room”, en Wilshire Boulevard, como John el cantinero, el hombre de negocios Paul que quería escribir una novela, y su entonces novia, que luego se convirtió en su esposa, Elizabeth Weber Small, el personaje de la camarera en la canción.
Después de un mal contrato discográfico, Joel se mudó a Los Ángeles y trabajó tocando el piano en “The Executive Room” para sobrevivir, allí Joel tocaba bajo el seudónimo de «Bill Martin”.
Billy Joel contó sobre aquella experiencia que todo se debió a la ignorancia del principiante, ya que sólo tenía veintidós años cuando publicó su primer álbum: «Estaba contento por conseguir un contrato discográfico, pero no sabía lo que estaba firmando. No tenía un abogado que me representara». Ante esta situación, Joel solo quería escapar: «Desaparecí. Tenía que romper el horrible contrato que había firmado. Me desvinculé de todo: los derechos de autor, la edición, los royalties. Todo. Mi primer hijo. Lo cedí todo y dije: ‘Tengo que romper este contrato'».
«Estaba bien. Me daban bebidas gratis y una tarifa sindicada, lo que suponía el primer dinero fijo que recibía desde hacía mucho tiempo». «Si tocas el piano en un bar, trabajas solo por propinas, así que intentas elegir lo que empatizará con la audiencia. ¿Ese tío es italiano? Tocas el tema de ‘El Padrino’ o algo parecido. ¿Ese es irlandés? Tocas ‘Danny boy’. Intentas conseguir que te metan billetes de cinco dólares en el vaso de brandy», refelxionó Billy sobre su tiempo como pianista en “The Executive Room”.
La canción se convirtió en un éxito, a menudo interpretada en vivo, y es un reflejo de la vida, la soledad y la esperanza de estas personas comunes que se reunían en el bar.

