Atrás quedaron largos de meses de incertidumbre. También de frustraciones y una crisis que parecía no tener fin. Newell’s encontró un poco de paz. Un pequeño, pero significativo respiro. El equipo, que en los últimos tiempos parecía condenado a navegar en el barro de la mediocridad, pudo hilvanar una racha positiva de puntos que le permitió recuperar algo de confianza y estabilidad interna. La dirigencia también goza de un presente diferente. A tal punto que ya no tiene urgencia por contratar un nuevo director deportivo o un mánager. La nueva estrategia es analizar detenidamente los perfiles y nombres que hay en carpeta, pero recién lo sumará en el receso.
El comienzo de temporada estuvo marcado por derrotas dolorosas. Porrazos que incluso llegaron a ser humillantes, como la goleada de 5 a 0 a manos de Lanús en La Fortaleza. El panorama leproso parecía desolador.
La eliminación temprana en la Copa Argentina a manos de Acassuso fue otro golpe duro que hacía temer lo peor. Sin embargo, en las últimas semanas, algo cambió.
El equipo de Kudelka logró dejar atrás una racha de 12 partidos sin victorias en el torneo local, un período donde el sabor amargo de las derrotas parecía haberse instalado en el vestuario rojinegro.
Pero la victoria contra Gimnasia de Mendoza, Central Córdoba y el reciente festejo ante Unión, además del empate con San Lorenzo, fueron un bálsamo para un plantel que parecía haber perdido el rumbo.
Estos resultados positivos no solamente elevaron la moral del equipo. También impactaron por decantación en la política interna del club. La dirigencia, que mostraba una urgencia por contratar un nuevo director deportivo o un mánager, ahora decidió parar la pelota y tomarse un tiempo para definir este tema.
La estrategia es analizar detenidamente los perfiles y diversos nombres. También esperar a que finalice la campaña para definir quién será la persona encargada del fútbol profesional, en un momento donde las chances de clasificación a los playoffs sería un milagro inesperado.
Y está bien que el presidente Ignacio Boero haya tomado esta determinación. De esta manera, Newell’s tendrá margen para planificar a largo plazo, sin la presión inmediata de tener que resolver todo en medio de la crisis. La idea es que, tras el receso por el Mundial, puedan llegar a una decisión madura y con mayor respaldo. También refuerzos de verdad.
Otra consecuencia de esta pequeña recuperación deportiva es la relativa calma que llegó a los sectores opositores. Antes, la tensión era evidente: críticas constantes de una oposición que parecía alimentarse del mal momento del club. Con la buena racha, esas voces bajaron el tono, y el clima interno se ha tranquilizado.
Está claro que esta racha positiva ratifica cómo los resultados influyen en la política deportiva y en la estabilidad institucional. La victoria, en este caso, sirvió para calmar las aguas y para que el equipo recupere algo de orgullo pese a que la esperanza de que este “veranito” sea solo un espejismo pasajero aún persiste.
