Franco Bartolacci aseveró que el sistema universitario público está atravesando el tiempo más complejo de las últimas décadas, presente que encuentra al rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) como presidente electo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
_ Después de la contundente y multitudinaria respuesta al gobierno por su política universitaria, se preveía una recapacitación. Sin embargo, hoy el gobierno nacional le pide a la justicia la suspensión de la Ley de Financiamiento Universitario. ¿Lo sorprende?
_ Yo creo que el gobierno nacional está ganando tiempo con esa acción judicial. No hay razón que justifique la no aplicación de la ley. Debe haber pocas leyes en la historia institucional argentina con tanta legitimidad como la Ley de Financiamiento Universitario. Fue discutida muchas veces en el Congreso. Fue sostenida frente al veto presidencial con una mayoría agravada, con lo difícil que eso es. Incluso cuando cambió la composición del Congreso y el Poder Ejecutivo intentó, en el marco de la discusión del presupuesto en diciembre del año pasado, derogar la ley, tampoco se pudo. Y ahora hay un fallo judicial en primera instancia y una confirmación de ese fallo. La obligación del Poder Ejecutivo de aplicar el artículo 5 y 6, que era lo que estaba contenido en la cautelar y que es lo que hace referencia a la recomposición del salario como a la actualización de becas estudiantiles. Aún cuando el gobierno decida ir a la Corte y la Cámara se lo habilite, porque hay que esperar a ver qué dice la Cámara efectivamente, esa acción no es de carácter suspensivo. El gobierno está en mora desde que fue notificado administrativamente por la justicia del fallo y sigue estándolo hasta tanto se diga lo contrario.
Por eso, en mi carácter de presidente del Consejo Interuniversitario y en el marco de esta acción judicial, la semana pasada presenté formalmente a la justicia un informe que denuncia el incumplimiento por parte del Poder Ejecutivo para que la justicia accione según corresponda en función de las sanciones que están previstas. Al mismo tiempo, le enviamos a la ministra Pettovelo una nota solicitándole que convoque a paritaria. Es una de las razones por las cuales estamos como estamos, hace más de un año y medio que no funciona el ámbito paritario nacional. La ley prevé su convocatoria y que aplique efectivamente los artículos 5 y 6. Obviamente nosotros estamos a disposición para poder conversar cómo se hace operativa la aplicación de esa norma, pero siempre respetando lo que la norma dice. Digo operativa porque nadie en su sano juicio puede pretender que una recomposición del 45% sea de un día para el otro. Pero no hay ni siquiera una convocatoria a conversar, a poder sentarnos en una mesa. Si no quieren a la paritaria que sea un ámbito informal donde estén las representaciones gremiales, el consejo interuniversitario, las autoridades nacionales. Yo creo que el gobierno no sabe fehacientemente qué hacer. Y como no sabe qué hacer y no lo tiene claro, lo que hace es tratar de ganar tiempo con esta estrategia judicial.
_ En paralelo a este contexto que describías de la vida universitaria en la Argentina, hay un dato que no es menor, que crece la cantidad de matriculados tanto en el sector público como en el privado a nivel universitario. ¿A qué se debe este fenómeno?
_ Bueno, el caso particular de la Universidad Nacional de Rosario a la diversificación y ampliación de la propuesta de carreras. Nosotros avanzamos mucho en los últimos 6 años, con un enorme esfuerzo, pusimos en marcha casi 20 carreras nuevas. No recibimos un solo recurso extra, todo eso fue resolviendo artesanalmente, redireccionando recursos, viendo cómo hacerlo. Y eso explica que hayamos tenido un salto tan pronunciado que no se reprodujo así en todo el país.
Nosotros tuvimos hasta el 2023 un promedio de alrededor de 20.000 preinscriptos y este año llegamos a más de 35.000. Realmente el salto es muy pronunciado. Yo dije cuando asumí la presidencia del CIN que a mi juicio el desafío de este tiempo es sostener en pie el sistema universitario público hasta un mejor contexto. De ese objetivo general se desprenden 3 desafíos. El primero, reclamar con vehemencia y responsabilidad los recursos mínimos e indispensables para poder funcionar. El segundo, reformar la universidad. La mejor manera de defenderla es también provocando a su interior reformas para ponerla más a tono con ese mundo que cambia vertiginosamente y que hoy le exige a la universidad que haga otras cosas, no las cosas de hace 30 años atrás. Y ahí se inscribe esa diversificación y ampliación de la propuesta porque son carreras más modernas, más cortas, más vinculadas a necesidades nuevas del mundo del trabajo con las expectativas que hoy tienen los jóvenes de formación. Y el tercer desafío es custodiar, resguardar el vínculo con la sociedad, la legitimidad que tiene la universidad pública, que es lo que nos sostuvo hasta acá y nos va a sostener hasta adelante si somos capaces de cuidarlo, no tengan ninguna duda. Eso también se hace de esta forma, porque es convocar a nuevos jóvenes, como pasa con la escuela de oficio que convoca a personas que tradicionalmente no transitaban la universidad y hoy lo están haciendo. Como pasa con la secundaria virtual, es interpelar a otros sectores de la sociedad que no estaban en la universidad pública porque no había propuestas para ellos y hoy están y como están y habitan la universidad, también la defienden con su compromiso.
_ Franco, en esta reconversión que tiene que ver con la modernización del trabajo también ¿cuáles son las carreras que eligen los jóvenes hoy?
_ A nosotros nos ha realmente sorprendido la convocatoria que tuvieron todas las carreras vinculadas al diseño. Nosotros implementamos diseño industrial, diseño indumental y textil, diseño gráfico y todas han convocado realmente muchísima gente. Y después por supuesto todas las vinculadas a la tecnología, inteligencia artificial convoca a mucha gente, ciencia de datos, miren lo importante que es reconvertir y modernizar los planes de estudio. Nosotros teníamos la institución estadística que es la más tradicional de América Latina, la más vieja, muy reconocida en toda la región. Cambiamos esa, pasamos de 6 años a 4, le hicimos un título intermedio, hicimos una terminalidad en ciencia de datos, teníamos hasta el cambio y un promedio inscripto de 100 personas por año. Después del cambio más de 800 por año se están inscribiendo a esa carrera. Fijate lo importante que es provocar transformaciones que interpelen mejor la expectativa y la vocación que tienen los jóvenes.
Para mí gran parte del resguardo de lo que sucede en el sistema universitario se hace tratando de promover estos cambios. La mía no es una defensa condescendiente con la universidad, como que todo lo que hacemos está bien y no hay que tocar nada. Yo creo que hay que dar la vuelta, lo que pasa que ese dar la vuelta es sobre la base de cuidar lo bueno que tiene el sistema universitario público argentino, que es lo que pone en discusión el Gobierno Nacional.
_ Técnicamente no podés ir por otro mandato al frente de la universidad. ¿Se te abre una puerta para la política partidaria?
_ No. Yo tengo toda la energía puesta en gestionar avla UNR y ahora también el sistema universitario público argentino en su generalidad. Es un desafío enorme, sobre todo en el contexto que estamos atravesando. Por lo tanto, lo que quiero hacer es bien lo que estoy haciendo y después en todo caso se verá. Yo creo que es un problema que tiene en general la política, que cuando uno o alguien asume una responsabilidad ya está pensando que va a ser en dos o cuatro años. Entonces es como que pones la energía en el lugar incorrecto. Yo siempre pensé que es al revés, que uno tiene que hacer bien lo que está haciendo en el momento, que después si hace las cosas bien, las puertas se van abriendo solas. Por supuesto que yo me siento muy cómodo gestionando lo público, soy licenciado en ciencia política, creo que hay una responsabilidad de quienes defendemos lo público de poder honrarlo y jerarquizarlo desde la gestión, volver a darle legitimidad, que es lo que perdió. Entonces la energía está puesta en hacer eso y después mañana se verá.
_ Es difícil hacer equilibrio en un cargo de la universidad con la política partidaria, porque defender la universidad muchas veces te lleva a confrontar y gente del gobierno te vincula a la oposición más cuestionada,y los propios por ahí hasta te miran con cierta desconfianza porque te relacionan con el pasado.
_ Bueno, pero ahí creo que hay algo también que revisar. Yo creo que muchas de las cosas que estamos viviendo en el mundo, y en el país en particular, son consecuencias de un enorme fracaso de la política tradicional, que además de fracasar mucho en muchos aspectos, tampoco tiene la capacidad suficiente para hacer una autocrítica genuina, real, de cuáles fueron esos errores que permitan no volver a cometerlos. Yo si hay algo que me produce orgullo, debo haber cometido miles de errores, es que siempre en algunos temas en los que yo considero valóricamente que son relevantes, estuve parado en el mismo lugar. Yo miro mis fotos desde que soy estudiante hasta ahora y la causa de la educación pública en términos generales, de la universidad pública en particular, siempre me encontró en el mismo lugar, diciendo lo mismo y reclamando por las mismas cosas, más allá de frente a quién se hacía eso. Y eso creo que es algo que nos falta, volver a tener denominadores comunes. No puede ser que no tengamos un tema en donde podamos acordar que hay que hacer algunas cosas y hay que hacerlas de determinada manera. Si había algún tema en la Nación, era precisamente la educación pública, que es la columna vertebral de la Argentina de Sarmiento para acá. Es lo que nos iguala, lo que nos libera, pero además lo que nos hace diferentes a muchas cosas que pasan en el mundo. Entonces, mi compromiso, y en eso tengo mucha claridad, es saber cómo pararme frente a las cosas, no importa con qué interlocutor. Yo hace mucho que creo que lo bueno y lo malo no está determinado por una sigla partidaria. Creo que lo que debe juntar gente detrás de un proyecto son las ideas, los valores, los principios, las formas y las maneras de percibir el mundo. Eso es lo que intenté modestamente cuando me tocó conducir la facultad. Y creo que buena parte de las transformaciones profundas que está atravesando la UNR se explican precisamente porque logramos construir esa idea de universidad, que es una idea que está por encima de lo que cada quien piensa en términos políticos, ideológicos o partidarios, sino que adscriba determinados valores que todos compartimos. Yo creo que eso le haría muy bien a la política en términos generales, nos sacaría de esta locura en la que estamos, donde parece que vale más el grito que la palabra, la agresión que la escucha, que es increíble que no podamos determinar que esto debería ser importante para todos, porque en ese país estamos viviendo todos. Bueno, ojalá algún tiempo nos encuentre en otro lugar y nosotros también, yo desde donde me toque, pueda hacer un aporte para eso.
About The Author
También te puede interesar
-
La viveza no es solo criolla
-
PEYRANO: “VAMOS A COMPETIR EN LA PROVINCIA Y EN CADA LOCALIDAD”
-
BALAGUÉ: “LA VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS IMPONE UN ABORDAJE MÁS AMPLIO”
-
Fara: “Las sociedades tienen los dirigentes que se les parecen, no los que merecen”
-
Pullaro: “Somos la provincia que más reformas y transformaciones hizo”
