LA UNIVERSIDAD PÚBLICA NO SE TOCA

Hay temas que unifican a gran parte de la sociedad, las organizaciones civiles y los partidos políticos. Uno de ellos es la defensa de la Universidad pública en un contexto de total desfinanciamiento y desprecio por parte del gobierno de Milei y sus aliados. Posiblemente la defensa sea tan fuerte porque muchos y muchas encontramos allí una forma diferente de ver el mundo y transitar la vida. Si, porque recorrer las aulas universitarias es mucho más que aprender una materia u obtener un determinado título.

Desde las miradas más desarrollistas hasta las más humanistas sabemos que el pensamiento y la construcción de ciudadanía pasan por los pasillos de la Universidad. No existe país en el mundo que se desarrolle hoy sin los mejores profesionales, científicos y técnicos pensando en su futuro estratégicamente. En los mismos países crecen pensadores que, en el marco de diferentes corrientes filosóficas, piensan en la ética, el ambiente y los lazos comunitarios para construir mundos más vivibles y humanos. En Argentina los profesores, los pensadores, técnicos y científicos están dejando sus puestos en la Universidad porque no pueden sostener a sus familias con los actuales salarios de miseria. Esas personas que estamos dejando ir fueron formadas por décadas con esfuerzo y con financiamiento público, de todos, para que nos ayuden a construir un país mejor. Vamos a tardar también décadas en recuperarnos de semejante tragedia.

Tampoco es casual que la defensa de la Universidad pública sea un tema intergeneracional. Veíamos y escuchábamos en las marchas de esta semana testimonios conmovedores de abuelos defendiendo el futuro de sus nietos, de personas que fueron la primera generación de profesionales en sus familias, de estudiantes universitarios, pero también secundarios que bregan por tener una posibilidad en la educación superior, familias enteras de investigadores y docentes. En fin, la sociedad toda movilizada por un tema absolutamente transversal. Sin educación no hay futuro, decían varios carteles.

Y ahí también nos preguntamos porqué hay personas que siguen creyendo las mentiras que se dicen para enlodar una institución tan prestigiosa. No es verdad que no haya auditorías, no es verdad que financiemos a una gran cantidad de estudiantes extranjeros y no es verdad que los hijos de los trabajadores no puedan acceder a las casas de educación superior. Si es verdad que hay una definición política del gobierno nacional de privatizar la educación y hacerla elitista. Parece que duele que cualquier hijo de vecino pueda ingresar a la Universidad y tener una titulación superior. Las elites dominantes no quieren eso. Basta con leer el anteproyecto de la Ley de libertad educativa para entender sus fines.

Ahora, ¿Y por casa cómo andamos? Varios gobernadores se manifestaron públicamente en defensa de la educación pública. Pero, como dice Alejandro Morduchowicz, deberían mirar también lo que pasa en su territorio con los otros niveles educativos: inicial, primario y secundario. Con Hermes Binner gobernador, Santa fe alcanzó a tener los mejores salarios docentes del país, pero en diciembre de 2021 esos salarios estaban en el noveno lugar del país y en diciembre de 2025 llegaron al lugar 16 de la tabla de 24 jurisdicciones. Más del 20% de caída del salario real en pocos años. Ajustadores en educación parece que hay en varios gobiernos.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *