Los jeques también se pelean como primates

Desafió toda lógica y dignidad deportiva. La rivalidad en la Liga Árabe alcanzó niveles tan insospechados como lamentables y repudiables. Durante el partido entre Al Nassr y Al Hilal, la tensión se desbordó en una escena que sorprendió al mundo deportivo. En realidad dejó en evidencia la pérdida de control de las máximas autoridades. Los jeques del elenco amarillo donde milita Cristiano Ronaldo se cruzaron a los palazos limpios contra los hinchas locales. Sí, a los palazos. Como en las épocas de las cavernas o como una pelea entre primates.

El episodio no deja de ser tragicómico. Primero porque Al Nassr perdió el título en la última jugada del encuentro por un gol en contra. Luego cobró vida el escenario de caos cuando se libró una pelea campal protagonizada por los jeques.

La violencia no se limitó a insultos a la distancia o a los empujones típicos. Los hinchas locales comenzaron a agredir a los directivos amarilos, quienes estaban en los palcos del estadio.

Automáticamente llegaron las respuestas. Los jeques, con sus relojes Rolex de edición especial, vestimentas de seda elitista y celulares de última generación adornados con piezas de oro, no dudaron en agarrar los palos y, prácticamente en una escena surrealista, comenzaron a intercambiar golpes con los hinchas de Al Hilal sin anestesia.

Ambos bandos se enfrentaron en una lucha que, más que deportiva, en ese momento parecía una disputa por el poder y la honorabilidad de unos y otros.

Imágenes que circulan en las redes sociales muestran a un grupo de hinchas arrojando violentamente palos y objetos contundentes, mientras jeques, con una mezcla de ira y desesperación, no dudaron y empuñaron los bastones en una reacción irracional.

La escena fue grabada por uno de los propios protagonistas. No obstante, ese accionar revela además una humanidad vulnerable y pasional que, en su momento más oscuro, se asemeja más a una pelea entre primates que a un acto de liderazgo si se quiere.

Este episodio, además de ser repudiable, representó también de manera espontánea un fuerte golpe a la imagen del fútbol árabe, que en los últimos años viene buscando proyectarse como un deporte de alto nivel y respeto.

Los jeques, con toda su riqueza y poder, se mostraron tan terrenales como los hinchas que no gozan de una vida llena de lujos. Además se olvidaron que la humanidad y la racionalidad siempre deben prevalecer por encima de la irracionalidad y la barbarie.

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