Almirón parece visitante en Arroyito

Jorge Almirón ratificó su andar por la sombra de la duda. Central parece no tener un horizonte color esperanza bajo la batuta del actual entrenador. La comunidad canalla marcó nuevamente su desilusión por este ciclo, pese a que recién fue la primera presentación del torneo Clausura en el Gigante. Pero tras el pobre empate ante Racing, los hinchas no vacilaron y formularon con pasión una intensa reprobación hacia el DT, que ya parece todo un visitante no deseado en Arroyito.  

Pocos técnicos lograron despertar tanta polarización como  Almirón en lo que va de su estadía en Arroyito. El mano a mano contra los de Avellaneda fue la muestra de una tensión con la gente que se acumuló con el receso por el Mundial.

El descontento de la masa auriazul no es un fenómeno aislado ni nuevo. En el historial reciente, como la clasificación a octavos de la Copa Libertadores tras la goleada a Universitario Central de Venezuela, la paciencia mostró fecha de vencimiento.

Todo se resquebrajó cuando Central enfrentó a River en las semifinales del torneo local. La eliminación y la actuación del equipo no solamente generó frustración.También reforzó la percepción de que el proyecto de Almirón no termina de convencer, ni siquiera en los momentos en los que parecía estar en auge.

El DT llegó como una especie de ser la solución con promesas de modernización y resultados en los mata-mata. Nada de eso se ve reflejado en la realidad. A esta altura, parece más un visitante incómodo que un aliado del pasional y leal pueblo canalla.

La sentencia popular más dura tiene que ver con la confianza que el propio entrenador fue perdiendo solito en la tribuna. El silbido de los hinchas tras el empate contra Racing fue una ratificación de esa pérdida de fe. También una muestra de que, en el corazón de Arroyito, el respeto y la paciencia con el DT se evaporó.

La sensación de que el equipo no logra evolucionar, sumado a que el estilo de juego se volvió previsible atacando siempre por las bandas mediante Fideo Di María o Jaminton Campaz, más las polémicas decisiones tácticas que no aportan soluciones concretas, alimentaron fuerte la desilusión canalla.

Ya no se trata de una cuestión de resultados, sino de percepción. La gente quiere ver un equipo en cancha que les devuelva la ilusión. Un equipo que compita y exhiba un plan claro. La realidad muestra a un conjunto que parece estancado y un entrenador que no logra convencer ni a los más pacientes.

Está a la vista de todos que la confianza en el DT se desgasta cada vez más. La línea que separa la paciencia de la desesperación se acortó. En un club como Central, no hay margen para segundas oportunidades eternas si la situación no empieza a revertirse en corto plazo.

El futuro inmediato dirá si el entrenador puede revertir la tendencia.O si su paso por Central quedará marcado como otro capítulo de desencanto. Todavía tiene algo de crédito porque sigue con vida en la Copa Libertadores. Pero no tendrá un agosto fácil si no deja en el camino a Corinthians y clasifica a cuartos de final del torneo más importante del continente. Mientras tanto, en Arroyito los silbidos y las miradas de reojo al DT son la única certeza.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *