Era previsible y, en cierto modo, cantado. La salida de Cristian Fabbiani de Newell’s tras un paso raquítico y poco memorable por el Parque, no hace más que reflejar la profunda crisis que atraviesa el club en todos sus frentes. El Ogro entregó poco y se despidió por la puerta de atrás en medio de un escenario que evidencia que, en la Lepra, los procesos parecen estar condenados a la inacción. Resta saber ahora si asume de manera interina Lucas Bernardi o algún otro bombero “voluntario” de la estructura de inferiores.
La reunión entre Fabbiani y el presidente Ignacio Astore, que culminó en la invitación del doctor a dar un paso al costado, se inscribe en una gestión que llegará a su fin en diciembre con un balance dirigencial que raya en lo pésimo.
Astore sigue haciendo todo al revés. Exhibe de manera natural una serie de decisiones cuestionables. El club, en ese sentido, sigue siendo un espejo de su propia ineficacia, un escenario donde las soluciones parecen siempre postergadas y los problemas, cada vez mayores.
El trasfondo de esta crisis se hizo evidente en la dura derrota del viernes pasado ante Argentinos Juniors por 3 a 1 en La Paternal. La imagen de un equipo sin rumbo, sin ideas y con una estructura que se desmorona, ratifica que Newell’s sigue a la deriva, sin un proyecto claro y con una plantilla que parece más un parche que una solución definitiva.
La derrota no fue solo un resultado, sino una muestra clara de un club que necesita mucho más que cambios tácticos o refuerzos a corto plazo. Requiere una renovación profunda en su gestión, en su cultura y en su mirada de futuro. Lo grave es que tampoco se percibe un candidato a presidente acorde a lo que urge en el rojinegro.
Otro punto a tener en cuenta es que en el horizonte, la incertidumbre sigue creciendo. La dirigencia baraja las opciones para la sucesión en el banco, con nombres que generan más dudas que certezas. La posibilidad de que Lucas Bernardi, quien dirige a la reserva, asuma en primera, no termina de convencer.
Ya demostró fragilidad de su liderazgo como cabeza de grupo cuando dirigió al plantel profesional. Además, expuso como jugador y capitán a su entonces entrenador Raggio en pleno clásico. Aunque su apellido, al ser fuerte en la comunidad leprosa, podría ayudar a transitar estas últimas fechas. O no.
Por otro lado, la alternativa de Ariel Paolorossi y Gabriel del Valle Medina parece más una medida de emergencia que una solución estructural.
Los hinchas siguen viendo desfilar a técnicos sin rumbo. Por eso es que claman por un cambio genuino. La paciencia tiene un límite, y la historia de Newell’s no puede seguir siendo escrita en el papel de la mediocridad.
A la Lepra le queda Unión el Coloso, visitar a Huracán en Parque Patricios y recibir a Racing en el último juego de la temporada. Habrá que ver si el plantel tiene también la enjundia para revertir su pésima temporada. O seguirá en modo demoledor de técnicos.
About The Author
También te puede interesar
-
DE LA LOCURA DE QUERER MUDARLO A LA VUELTA DEL TC
-
Puccini: “Santa Fe es una de las provincias que más invierte en el desarrollo productivo”
-
Enrico: “Terminamos la obra del Monumento porque tres gobiernos nacionales no lo hicieron”
-
Germán Martínez: “Es una provincia hermosa para aspirar gobernarla”
-
Broun y una despedida que lo engrandece
