La semana pasada se discutió acaloradamente en el recinto de la Cámara de Diputadas y Diputados de la provincia de Santa Fe la oportunidad de aprobar un proyecto de Ley de Educación financiera que plantea la obligatoriedad del tratamiento del tema en escuelas secundarias públicas y privadas.
Todos sabemos que Santa Fe tiene el tristísimo récord de ser la única provincia del país sin ley de educación, ya que la que está en vigencia es de tiempos inmemoriales. También podemos informar que en estos momentos hay 113 proyectos de Ley, sobre distintas temáticas vinculadas a educación, durmiendo en la comisión respectiva de la legislatura. Los propios proyectos de Ley de Educación integrales más temáticas muy importantes como la educación virtual, la educación en convivencia, los comedores escolares, las cantinas saludables, la educación técnica y profesional, y así podríamos seguir enumerando. Ahora bien, la única ley que sale es la de educación financiera.
Nos preguntamos si esto responde a un clima de época, en tiempos de estafas con criptomonedas, de especulación financiera, de no priorización del trabajo, el desarrollo y la producción. También en épocas donde menores a partir de los 13 años están autorizados desde 2024 a “invertir» en la bolsa de valores.
Como planteó Carlos del Frade en el recinto, ¿son esos los valores que queremos priorizar en la educación de nuestros niños y niñas? Creemos que no.
Si queremos abordar las posibles estafas que acechan a nuestros jóvenes, ya que ese fue uno de los argumentos planteados por los autores, debemos recordar que la reciente Ley de prevención de la ludopatia toma este tema con mucha seriedad y está claramente desarrollado.
Si queremos abordar temas económicos con nuestros chicos y chicas digamos que YA LO HACEMOS. Varias asignaturas lo hacen con un enfoque muy interesante desarrollado por muchos docentes como la economía circular, el cooperativismo, o hasta la tradicional contabilidad.
En educación necesariamente debemos priorizar temas y actividades. El tiempo es finito y los diseños curriculares también. ¿Realmente queremos priorizar la educación financiera por sobre tantos otros temas que nos interpelan? Creemos que no. La escuela democrática, el pensamiento crítico y creativo es lo que posibilita la producción reflexiva del conocimiento que tanto necesitamos hoy.
Según Paulo Freire la educación no va a cambiar al mundo, pero puede cambiar a las personas que van a cambiar al mundo. Por eso debemos ser muy cuidadosos al trabajar para transformar personas con herramientas académicas y éticas para generar un cambio social positivo y profundo.
