EL COLO, LA NUEVA ESPERANZA BLANCA

Se fue “Alhorni”, llegó el “Colo”, el juez Martínez de Giorgi apartó a los querellantes de la causa Libra, el dólar sigue estable, Toto pateó para 2028 vencimientos por 6000 palos verdes y Argentina -sufriendo- pasó a la siguiente ronda. En estas condiciones, el gobierno puede dormir tranquilo. 

¿Es la etapa post Adorni un relanzamiento de la gestión? Seguro es un cambio relevante de funcionarios, pero si representa una nueva etapa está por verse. Una nueva fase implica un giro estratégico y metodológico que nunca es fácil, ni rápido, más allá de las buenas intenciones. Sobre todo, cuando lo que no parece modificarse es la lógica del control de la caja mayor.

Un gobierno no se relanza solo porque quiere, sino porque puede. La llegada de Santilli es una buena noticia para el oficialismo dados los atributos personales y políticos del nuevo jefe de gabinete: peronista de origen, ex amarillo, con mucha experiencia, con capital político propio y una excelente relación con muchos gobernadores. Pero eso no alcanza en una administración propensa a los errores políticos no forzados. Todo el affaire Adorni mostró una profunda falta de profesionalismo político, que camino al año electoral puede generar varias sorpresas desagradables.

¿Qué negoció Santilli para aceptar el cargo, además de ser candidato a gobernador bonaerense? ¿Le cumplirán los compromisos quienes tienen fama de malos pagadores y sin códigos? ¿Qué garantías se habrá tomado el recién llegado? Porque ahora tendrá que poner la cara por la gestión en las buenas y en las malas, mientras el frente de la microeconomía sigue dando noticias negativas. El EMAE de abril mostró caída -estamos en modo serrucho- la industria automotriz la está pasando mal, el campo va liquidando menos verdes en el primer semestre porque no necesita, la morosidad sigue aumentando, y cae la recaudación de los impuestos que delatan la evolución del consumo (y son coparticipables).

En este contexto, ¿cuánto margen de maniobra política tendrá Santilli, a quien ya le pusieron un comisario político como Devitt, si Toto no afloja fondos? Solo veamos dos ejemplos de lo duro que está el Palacio de Hacienda: le va a pagar a las empresas constructoras con bono en dólares para 2038 y tiene una deuda enorme con las empresas energéticas por el subsidio al gas. Es decir, pateando para adelante. ¿Hará lo mismo con los gobernadores allegados? ¿estos aceptarán mansamente condiciones semejantes en pleno año electoral, cuando se juegan todo su capital político?

Hay que darle tiempo al nuevo funcionario para ver si logra su doble objetivo: satisfacer políticamente a los hermanos y quedar bien parado en imagen para ser competitivo de cara a la gobernación bonaerense 2027. Tiene varios temas para empujar en la agenda parlamentaria, pero ninguno tan relevante y sensible como la reforma electoral. El oficialismo quiere usar la zanahoria de las colectoras para abolir las PASO. La cuestión es que eso solo le sirve al Javo, porque el resto -como Macri- prefieren que el gobierno tenga más obstáculos por saltar para reelegirse. ¿Por qué hacérsela fácil? Regla universal de la política: el otro debe tener problemas que lo necesiten a uno para solucionarlos (y obligarlo a negociar). 

Detengámonos un poco en este debate sobre las reglas electorales porque puede ser clave para proyectar el 2027. El gobierno está proponiendo el sistema de colectoras a cambio de bajar las PASO, pero solo en la categoría de diputados nacionales. Es decir, ofrece un sistema que solo lo favorece al presidente porque junta votos de varios lados, mientras permite que cada sector político allegado mantenga su propia identidad. 

Si hay primarias como habitualmente pueden suceder dos cosas que LLA no quiere: 1) que la oposición se ordene atrás de un candidato legitimado por el voto popular, con todo el efecto positivo que eso podría tener para muchos independientes; y 2) que haya una eventual primaria en el propio oficialista donde el presidente debiese competir fuerzas con un adversario del PRO u otro sector. El león libertario quiere que haya absoluto verticalismo en su espacio donde él sea el mandamás sin discusión de ningún tipo (teléfono para el Hada Patricia, como ya advertimos en esta columna). 

Si les da a los gobernadores dialoguistas las colectoras, los compromete absolutamente a trabajar para él, para que el arrastre los favorezca (advertencia para ilusos: aun con boleta única, se verifica que hay efecto arrastre). ¿Y si la ola violeta se trunca? ¿todos pagarán platos rotos? Y los que tienen a nivel provincial un electorado muy variopinto ¿no sufrirán pérdida de votos por asociarse al león?

Y por si faltaran complicaciones: nadie sabe a ciencia cierta cuál va a ser la estrategia de LLA en las provincias. ¿Jugarán fichas fuertes? ¿o competirán formalmente, pero sin ponerle mucho gas para facilitarle la vida a los dialoguistas? Se escuchan rumores de acuerdos de este último tipo en distritos relevantes, más allá de repetir acuerdos en Mendoza, Entre Ríos Y Chaco. ¿Y en CABA? ¿Y si prometen, pero no cumplen? El oficialismo debería ver la película “Mi pasado me condena” de Alan Pakula.

Un dato adicional favorable al gobierno y que incide políticamente: hay 9 provincias con proyectos RIGI en marcha, pero se debe observar a 7 (Jujuy, Salta, Catamarca, San Juan, Neuquén, Río Negro y Mendoza). Salvo en ésta última, en las otras la desocupación está muy por debajo del promedio nacional (en algunos casos la mitad y en otras hasta un tercio del 7,8 a nivel país). Se podría imaginar que la aprobación del gobierno en esos lugares es positiva. Sin embargo, no supera el 40 %. ¿Por qué? La formación de la opinión pública es mucho más compleja que el traslado lineal de los indicadores económicas y sociales objetivos (y si así fuese, los consultores políticos no tendríamos trabajo). 

Scaloni volvió a gozar de su mix de magia y suerte ¿Será el Colo -como Scaloni- el que llega para arreglar los desaguisados de su ex superior?

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