Emerge como una figura natural que es. No solo desafía a sus detractores. También reafirma su compromiso con la camiseta de Central. Ángel Di María la tiene muy clara. Por algo es un buen líder. Desde su llegada a Arroyito, Fideo fue en varios ciclos objeto de polémicas y ataques infundados. Tal vez, en un intento evidente por desviar la atención de algunas gestiones cuestionadas y donde hinchas de algunos clubes arden de envidia o ven fantasmas. “Nos quieren ver abajo, pero de abajo venimos, sin presión y sin miedo”, lanzó sin rodeos el campeón del mundo y bicampeón de América. Ese fue un mensaje contundente para quienes aún dudan de su liderazgo, de su entrega y además protagonismo genuino del representativo auriazul en los torneos que juegue.
Suele pasar que las voces críticas se multiplican sin razón. También que la envidia se cuela en cada rincón. Ángel Di María goza de un currículum solo para pocos privilegiados. Y eso molesta, sobre todo en estas pasionales latitudes.
El exjugador de gigantes del fútbol siempre supo mantener la compostura y responder con hechos en cancha. Pagó siempre con buenas actuaciones. También con goles. Como los decisivos a Newell’s: uno de tiro libre en el Gigante y otro en el Coloso, en un partido que jugó en una pierna.
Estos dos ejemplos claros pueden representar su profesionalismo actual. También de la influencia que aún tiene en el campo de juego. Sin embargo, esas actuaciones solo parecieron avivar la envidia y la mala fe de quienes buscan disminuir su impacto en el equipo y en la historia del club que lleva en el corazón desde que nació.
Las declaraciones de Di María tras la victoria ante Estudiantes de Río IV, donde aseguró que “nos quieren ver abajo, pero de abajo venimos, sin presión y sin miedo”, son un mensaje contundente para quienes aún dudan de su liderazgo y de lo que genera Central.
El capitán canalla, con 38 años y una carrera que abarca clubes como Real Madrid, PSG y Manchester United, ratifica fecha a fecha que su espíritu competitivo está intacto. En un momento en que algunos pretenden desacreditar su influencia, Fideo afirma con orgullo: “Un guerrero no afloja, no se rinde y sigue por cada objetivo como siempre. Orgulloso de nosotros”.
Es importante destacar que, en un escenario donde la doble competencia exige viajes agotadores y partidos seguidos, Fideo no escatima esfuerzos. Su mensaje en redes sociales refleja esa lucha constante: “Viajes, partidos, cansancio, partido, viaje, cansancio partido y así seguimos”. Con estas palabras, el ídolo auriazul deja en claro que su compromiso va mucho más allá de las críticas y que su motivación está en seguir dejando huella en cada encuentro.
Los detractores, que muchos viven en esta ciudad, parecen más motivados por la envidia que por el análisis objetivo. Pero la realidad es sencilla. La historia de Di María en Central no solo es de éxitos deportivos. También de lucha y fidelidad a estos colores.
Angelito sigue siendo una enorme figura que inspira. Y a la vez recuerda que la envidia no solo es un reflejo de la admiración que generan los grandes. Demuestra además que la pasión y el compromiso no tienen edad. Y que su historia en Central aún tiene mucho por escribir.
