El Gobierno Nacional ha reglamentado recientemente el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), diseñado para complementar el marco del RIGI. Entre los diversos beneficios que proponen estos regímenes, se destaca una herramienta de política tributaria de alto impacto: la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias.
¿En qué consiste este instrumento?
A diferencia de la normativa general —donde, por ejemplo, un vehículo se amortiza en cinco años deduciendo un 20% anual de su valor en el cálculo del impuesto—, la amortización acelerada permite comprimir ese plazo a uno o dos años.
Este mecanismo no es una novedad en nuestro ordenamiento; su antecedente más sólido se remonta a 1993 con la Ley N° 24.196 de Promoción Minera. Es oportuno resaltar, en un ejercicio de puesta en valor de nuestra seguridad jurídica, que dicha norma estableció una estabilidad fiscal por 30 años. A pesar de los sucesivos cambios de administración a nivel nacional, provincial y municipal, este compromiso se ha respetado, demostrando que Argentina es capaz de sostener reglas de juego claras cuando existe voluntad política.
El alcance actual y una propuesta de expansión
Hoy, este beneficio está segmentado para:
- Proyectos RIGI: Inversiones superiores a los 200 millones de dólares.
- Proyectos RIMI: Inversiones desde los 150 mil dólares.
- Sector Minero: Bajo el amparo de la Ley N° 24.196.
Sin embargo, cabe plantearnos un interrogante estratégico: ¿por qué no universalizar este beneficio para todos los bienes de uso y para todas las empresas de manera amplia? Incluso, sería pertinente evaluar su aplicación para que las personas físicas puedan deducir estas inversiones de sus ingresos.
El «Trade-off» entre recaudación y desarrollo
Como especialistas en finanzas públicas, sabemos que esto conlleva un costo fiscal directo. El Impuesto a las Ganancias es unos de los rubros de crucial importancia en la recaudación tanto para la Nación como para las Provincias. No obstante, el impacto dinámico compensaría esta resignación inicial:
Estímulo a la Actividad: Generaría un incremento inmediato en las ventas de vehículos y maquinaria de origen nacional, mitigando la caída del consumo y combatiendo la desocupación en los centros urbanos.
Modernización y Seguridad: Incentivaría la renovación de flotas de camiones, colectivos y vehículos particulares. El retiro de unidades obsoletas mediante el desguace no es solo una mejora económica; es una política de seguridad vial que reduce la siniestralidad en nuestras rutas y autopistas.
La amortización acelerada no debe verse únicamente como un alivio impositivo para grandes capitales, sino como una palanca de modernización transversal para toda la estructura productiva y social de la Argentina.
