LA COOPERACIÓN ESCOLAR PARA PROMOVER LA CONVIVENCIA

La conmoción que generó el hecho ocurrido en una escuela de San Cristóbal nos ha llevado a reflexionar sobre todos los mecanismos que es necesario activar para prevenir y actuar contra la violencia. Sabemos, hace mucho tiempo, que habilitar la palabra y la escucha activa siempre es fundamental para prevenir la violencia de todo tipo; y el ámbito escolar es propicio para establecer dispositivos como las ruedas de convivencia, las tertulias literarias y las expresiones artísticas como el teatro o la música, que pueden motivar el diálogo y hasta establecer reglas de convivencia.

La cooperación escolar, con participación activa de las familias, siempre fue visualizada como un ámbito de ayuda y recaudación de fondos para el mantenimiento de las necesidades cotidianas de la escuela que no siempre reciben los fondos suficientes o a la velocidad que requiere la inmediatez de los problemas.

Si podemos ampliar esa mirada y promover adecuadamente la participación de las familias en dispositivos de convivencia escolar, con el acompañamiento de especialistas, seguramente el diálogo y la escucha activa contribuirían en la prevención y el abordaje de las variadas situaciones de violencia que hoy atraviesan a la sociedad en su conjunto y muchas veces se manifiestan en la escuela.

Podríamos hacer múltiples diagnósticos y buscar las causas complejas que hoy nos impactan y constituyen como sociedad, pero sinceramente preferimos hacer algunas propuestas concretas para la acción. Sin políticas públicas, sin la inversión adecuada y pertinente, los ricos debates que nos damos para comprender lo que pasa podrían quedar sólo en eso, análisis y reflexiones interesantes e indispensables, vale decirlo.

Una Ley de Cooperación escolar está siendo debatida en la legislatura por estos días. Allí proponemos como objetivos centrales que las familias colaboren en la promoción de las escuelas como institución social, en la calidad educativa y en la inclusión socioeducativa. Además sugerimos que realicen actividades culturales, recreativas y deportivas en el marco de los proyectos institucionales escolares y actividades solidarias con otras cooperadoras escolares para promover la convivencia.

También proponemos cooperar con la autoridad escolar para brindar una formación ciudadana comprometida con los valores éticos y democráticos de participación, libertad, solidaridad, resolución pacífica de conflictos, respeto a los derechos humanos y a los derechos de niños, niñas y adolescentes según lo establecido en toda la normativa vigente.

En paralelo, instamos a que se constituyan los Consejos de Convivencia Escolar con la participación de representantes de toda la comunidad educativa y que esos consejos fijen normas de convivencia que deben ser cumplidos en cada institución educativa. ACUERDOS DE CONVIVENCIA públicos y sostenidos por todos ya están demostrando resultados positivos en muchas escuelas. Hay que promover este tipo de mecanismos desde el Estado con todas las acciones que sean necesarias: formación docente, ampliación de los equipos socioeducativos, de convivencia y de ESI con llegada a TODAS las escuelas de nuestra provincia, porque ha quedado demostrado que en cualquier lugar puede ocurrir un hecho de violencia.

Estamos a tiempo de prevenir una ola expansiva de estos hechos terribles, actuemos con celeridad y compromiso. Nuestros hijos necesitan una escuela en paz.

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