La canción, incluida en el álbum “Canciones del Solar de los Aburridos” (1981), está inspirada en la intervención de Estados Unidos en los asuntos de América Latina y el Caribe durante la Guerra Fría.
La canción cuestiona la presencia estadounidense en la región y denuncia cómo las fuerzas externas (EE.UU.) intervenían en los conflictos internos de países como El Salvador y Guatemala, afectando la libertad de la región. La letra llama específicamente a proteger a «nuestro hermano El Salvador», en referencia a la participación de Estados Unidos en la entonces Guerra Civil salvadoreña. Usa la metáfora para simbolizar a E.E.U.U. y su imperialismo como el “Tiburón” que acecha.
Blades confirmó que «el propósito de la canción era expresar mi —y nuestra— aversión al intervencionismo» en reacción a la política exterior estadounidense en Latinoamérica, y la calificó como «una canción antiimperialista». Sin embargo, buscó distanciarse del antiamericanismo radical de la izquierda latinoamericana, enfatizando que «Tiburón» «no es una canción que pueda aplicarse exclusivamente a Estados Unidos», al señalar que también se prestaba a críticas al Reino Unido en la Guerra de las Malvinas de 1982, y que habría sido igualmente aplicable a una hipotética intervención militar rusa en Latinoamérica.
En el momento de su lanzamiento, recibió poca difusión en los EE.UU. debido a su controvertido mensaje político, y Blades fue acusado de simpatizar con el comunismo y de volverse particularmente impopular entre la comunidad cubana de Miami. «Estuve fuera de la radio durante quince años en EE.UU. debido a ‘Tiburón'», contó Blades.
Willie Colón, coautor del tema, dijo que canciones con carga política como «Tiburón» y «Pedro Navaja» eran tan controvertidas que él y Blades ocasionalmente las interpretaban con chalecos antibalas.
“Tiburón” toma la visión antiimperialista utilizando la influencia del libro “El tiburón y las sardinas” (1956) de Juan José Arévalo.

