No es que el fútbol argentino se haya reinventado. Pero pegó un giro que mezcla la audacia con el déjà vu. El Comité Ejecutivo de la Liga Profesional decidió ofrecer un formato de torneo que promete ser más emocionante y competitivo en 2027. Con la aprobación de un sistema de todos contra todos como era hace mucho tiempo atrás, con doble clásico al año y la muy esperada eliminación de la división en zonas, la competencia nacional se prepara para vivir un nuevo ciclo de ilusiones. Y, a juzgar por la historia, podría cambiarlo todo… o absolutamente nada.
El proyecto tiene un aire de renovación. Querían un cambio, ahora lo tienen. Serán 30 fechas a lo largo del año. Una primera mitad dedicada al Apertura y una segunda al Clausura.
Uno de los objetivos de esta innovación es que el campeón tendrá que medirse con todos, dejando atrás las excusas de “no jugué contra todos los grandes” o “salió campeón, pero no enfrentó a todos”. Estos lamentos prescribirán desde enero.
Los aplausos dirigenciales resonaron en la sala donde se anunció este acuerdo. Pero el eco de un solo voto en contra, el de River, aún resuena con contundencia. El millonario, que se autoproclama como el más grande de los clubes argentinos, optó por relucir una vez la piedra en el zapato q<en lugar que construir puentes.
Pero el millonario encontró un aliado. Estudiantes también decidió mostrar su lado oscuro en medio de la democracia institucional. El pincha se sumó a River y a la crítica de un sistema que promete más de lo mismo: ilusiones despejadas de decisiones prácticas.
Lo saliente es que ahora nadie podrá quejarse del formato. Lo nuevo propone que los 16 equipos mejores vayan a los playoffs tras 15 jornadas, donde las sorpresas y las caídas de gigantes estarán además más que aseguradas si se analiza el presente, sobre todo de Racing, Independiente o San Lorenzo. Incluso hasta River estaba hasta poco fuera de todo por impericia propia.
Sin embargo, la verdadera guerra se librará en la tabla de los promedios. Porque, a pesar de la promesa de un sistema más competitivo, los descensos serán al rojo vivo literal. Todo marca que se podrá ver caer a clubes que se creen grandes porque llenan su cancha cuando juegan de local.
A este combo hay que sumarle que también se implementará el VAR semiautomático, que se presenta hoy en día como una solución milagrosa a la falta de fiabilidad arbitral. Aunque suena como un avance, las dudas siempre estarán a flor de piel.
La nueva competencia está instalada. El 24 de enero comenzará la hora de la verdad. Y ahí los deseos de los clubes de convertirse en más competitivos se entrelazarán con el temor de quedar relegados o simplemente como hasta el momento: viendo los playoff, las finales y las copas internacionales por televisión.
