La canción, incluida en el álbum “Honestidad Brutal” (1999), se inspira en el futbolista Diego Armando Maradona, marcando la fascinación de Calamaro por «El Diez».
La canción surge de la admiración que sentía Ándres por Maradona, no solo como futbolista, sino como un personaje que marcó a toda una generación. La letra habla de su don celestial, su carisma y su esencia de guerrero.
Calamaro describe a Maradona como «un hombre especialmente dotado para jugar al fútbol, casi angelical, que tiene un talento celestial para tratar bien el balón».
La canción también aborda la vulnerabilidad de Maradona, refiriéndose a él como «un ángel y se le ven las alas heridas», reconociendo sus problemas y excesos. La letra también refleja una relación cercana entre Calamaro y Maradona, la cual se intensificó en momentos en que ambos pasaron por situaciones complicadas.
“El Maradona que conozco es una persona excelente, confidencial, humilde, siempre tiene tiempo para saludar a todo el mundo, siempre reconoció los méritos de los cantantes de la música popular, de otros futbolistas de otros deportistas. Se dirige a todo el mundo como ‘maestro’. El Diego que yo conozco es una excelentísima persona. Me dio su confianza, su intimidad”, dijo Andrés.
“Nos dio más alegrías que Walt Disney”, sentenció el músico.
El vínculo entre los dos artistas se evidencia además en «Hacer el tonto», donde Maradona colabora con los coros.

