La voz del amor que tronó en todos los vestuarios

El fútbol argentino fue testigo de un hecho sin precedentes. Ignacio Lago se convirtió en el primer jugador profesional en Argentina en presentar públicamente a su pareja del mismo sexo durante una entrevista. El delantero de Colón rompió el silencio. El amor es más fuerte. claro está. Nacho marcó un golazo realmente con su confesión a corazón abierto. El sabor es doble porque lo hizo sabiendo que habita en una sociedad donde la cultura machista prevalece. Sin embargo, gestos valientes como los del atacante sabalero deberían ser faro de referencia para comenzar a abrir caminos hacia una mayor inclusión y reconocimiento de la diversidad en el deporte más popular de Argentina.

El fútbol, como espejo de la sociedad, es un espacio donde la heteronormatividad y los prejuicios ganan por goleada. Pero Lago no se apichonó y encaró con todo en pos de romper barreras.

Con gran valentía mostró recientemente su amor en vivo, en un programa de radio radial (Sangre y Luto), emitido por Aire de Santa Fe, sin mediar consecuencias. Como debe ser. Se mostró en su esencia. Haber dejado sentado que tiene novio generó un eco en todos los vestuarios del ámbito nacional.

Surgido en las inferiores de Almirante Brown y de gran presente en el sabalero, el joven de 23 años fue más allá de cualquier repercusión mediática. Brindó una declaración de amor desde la honestidad más sincera.

Ojalá que este noble acto pueda marcar el comienzo de una transformación profunda en el fútbol nacional. Porque la historia de Lago va más allá de una profesión o de un masivo festejo por un gol. Su gesto es un reflejo de que el amor no tiene género y que, en el deporte, las voces de quienes desean ser auténticos deben tener un espacio y un eco, sin prejuicios.

La homofobia y las actitudes discriminatorias son barreras que muchos atletas (de alto rendimiento sobre todo) prefieren mantener en silencio por miedo o por conveniencia (también incluye a dirigentes e hinchas). Pero también es verdad que cada vez son más los que entienden que la diversidad forma parte del ecosistema de convivencia.

La actitud de Lago, además de su valor personal, deja un mensaje potente al resto de sus colegas que aún no se atreven a hablar o reconocer lo que sienten realmente.

Claro que aunque este hecho histórico marca un hito, también hay que destacar que todavía resta mucho camino por recorrer. La gran mayoría de los jugadores en Argentina no levantan la voz por diversos motivos. Sienten temor, miedo al rechazo, presiones del entorno (representantes) o simplemente ven la clara falta de un espacio seguro donde poder expresar su verdad.

Pero la visibilidad del delantero sabalero y la aceptación que recibió (sea en su club como en la comunidad deportiva) son un paso en la dirección correcta. Así y todo se percibe que las instituciones y federaciones deben comprometerse de una vez a crear entornos inclusivos y libres de discriminación. Por ahora, estamos lejos de que eso suceda a corto plazo.

La sociedad y el deporte en general necesitan escuchar más voces como la de Lago, que abren caminos hacia una realidad donde el amor y la identidad sean respetados sin condiciones.

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