¿La realidad que abordan los medios masivos es la realidad que más le preocupa a la sociedad?
¿La interna política del gobierno nacional es una preocupación diaria para la gente?
¿Se preguntará el trabajador si tendrá razón Santiago Caputo o Martín Menem? ¿Sabrá quiénes son? ¿Le interesará saber?
No se trata de subestimar el nivel de conocimiento del ciudadano, sino de contemplar su verdadera preocupación.
Por esa reiteración mediática hasta el hartazgo sin dudas que el público tiene un somero conocimiento de los conflictos políticos y de los casos de corrupción, pero todo ello forma parte del insumo de los canales que alguna vez fueron creados para informar pero que, con el tiempo, se transformaron en herramientas para la consolidación de la grieta.
Como materia de definición bien vale recordar la pregunta que hacía Matías Martin en su programa Fugitivos en la Ciudad: “¿Y vos de qué lado estás?”
Cuando las mediciones establecen los bajos niveles de audiencia quedó demostrado que el interés popular está puesto en su propia realidad. La diaria. La que está vinculada a la problemática coyuntural. A la que esos canales cuando le dedican tiempo lo hacen tan sesgados que tampoco reflejan cómo se vive.
En ese contexto, donde gran parte de la clase política está mirando su ombligo y los medios masivos le dedican horas y horas a reflejar eso, queda muy poco espacio para lo importante: la realidad de la gente.
Es por ello quizás que la indiferencia popular encuentre su mejor canal de expresión y representación en el momento de votar.
Comicios que los medios sí reflejan cuando ocurre, pero después no se ocupan de los motivos de tanta deserción.
Algo que muchos políticos sí dicen tener en cuenta, pero luego se olvidan rápidamente.
Y ahí está la mayor grieta. La real y la virtual. La que vive la gente. Y la que se crearon los otros poderes en la tele.
