Cuando se habla del sistema previsional argentino, suele instalarse una discusión reducida a jubilaciones, moratorias o edad de retiro. Sin embargo, existe un dato mucho más relevante: cómo se financia realmente el sistema.
En teoría, el régimen previsional argentino funciona bajo un esquema de reparto. Los trabajadores activos realizan aportes y contribuciones que se utilizan para pagar las prestaciones de quienes ya se retiraron. Es un contrato entre generaciones: quienes hoy trabajan sostienen a quienes ya concluyeron su vida laboral.
Pero hace décadas que los aportes y contribuciones no alcanzan para cubrir el gasto previsional. La consecuencia es que el Estado debe complementar esos recursos con impuestos que pagan todos los argentinos.
Hoy una parte importante de la recaudación nacional se destina a financiar jubilaciones y pensiones. Recursos provenientes del:
- 11% de la recaudación IVA antes de ingresar a la coparticipación,
- 100% del impuesto al cheque,
- Además, un poco más del 28% de los impuestos a los combustibles liquidos y dióxido de carbono,
- 100 % impuestos a los combustibles gas oil, diesel y gas natural,
- 70% monotributo impositivo
| Proporción PBI | Aporte Sistema de Previsión | PBI | |
| IVA | 7,2 | 11% | 0,792 |
| Impuesto al cheque | 1,6 | 100% | 1,6 |
| Suma 11% IVA + 100% cheque | 2,392 |
Es decir, que además de los aportes y contribuciones a la previsión social, como mínimo 2,4% PBI se destina a subsidiar un régimen previsional deficitario. La suma que surge del cuadro precedente, el 11% de IVA, cuya proporción sobre PBI es de 7,2%, más 100% de impuesto al cheque.
Esto tiene una implicancia económica y política profunda. Ya no estamos frente a un sistema sostenido únicamente por los aportes de los trabajadores y las contribuciones de los empleadores. En los hechos, toda la sociedad financia las prestaciones previsionales a través de la estructura tributaria.
Los aportes de los empleados y las contribuciones de las empresas significan aproximadamente 6% PBI, que en un sistema ideal debería solventar el sistema totalmente. Pero, a su vez, debemos considerar los recursos tributarios mencionados en párrafos precedentes como mínimo 2,4% del PBI.
Estos 2,4% puntos del Producto Bruto Interno permite una comparación provocadora: el sistema previsional funciona como una verdadera «provincia número 24».
La discusión de fondo, entonces, no es solamente cómo pagar jubilaciones hoy, sino cómo construir un sistema sostenible para las próximas décadas sin seguir aumentando la presión sobre contribuyentes, trabajadores y sectores productivos.
Porque detrás de cada debate previsional existe una pregunta que Argentina todavía no logró resolver: quién financia el sistema, cuánto cuesta y hasta dónde puede sostenerse. Será la próxima reforma que se viene?
