El fútbol conjuga en un mismo escenario unión y división. También pone en evidencia las tensiones que persisten más allá de las canchas. En Inglaterra, por ejemplo, está sucediendo un hecho que ya se puede considerar tan irracional como “normal”. Y son los constantes acontecimientos que se exhiben en la Premier League. Acciones repudiables que revelan una tendencia preocupante: una ola de actitudes hostiles y de burla hacia los futbolistas argentinos. Lo que comenzó como simples cánticos o comentarios aislados, rápidamente se convirtió en viral, evidenciando un fenómeno que parece tener raíces en el reciente paso por el Mundial y en heridas abiertas de vieja data que todavía sangran en los europeos.
Desde la eliminación de Inglaterra a manos de la selección argentina en el reciente Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, la tristeza y rencor se trasladaron a las tribunas y las calles inglesas con el inicio del torneo.
En el particular país europeo parece haber surgido un resentimiento que se refleja en la forma en que algunos hinchas y medios se refieren a los futbolistas argentinos. En las primeras jornadas de la Premier League, se viralizaron imágenes donde los hinchas apuntaban, criticaban o ridiculizaban a algunos futbolistas.
Lo padecieron esencialmente Enzo Fernández y el Colo Barco, pero el odio parece estar instalado en muchas canchas. Esos actos van más allá de una simple rivalidad deportiva. Cruzó toda línea del respeto.
El impacto de la derrota inglesa caló hondo en su gente. E triunfo y pase a la final del Mundial fue además un resultado que dejó a muchos argentinos con el corazón en la mano. No obstante, para los europeos parece haber alimentado un rencor que trasciende el juego.
Es más, símbolos como la bandera de “Las Malvinas son Argentinas”, también les dolió. Pero para nosotros, ese manto exhibido al mundo por los jugadores representa un símbolo de resistencia y pertenencia.
Sin embargo, desde ese momento varios jugadores vienen siendo objeto de comentarios despectivos o burlas, en una muestra de la carga emocional y política no resuelta por los ingleses.
Vale remarcar que para muchos argentinos, esa bandera es un emblema de lucha y soberanía, y que su desprecio refleja una falta de comprensión y empatía con una historia que nos marca.
Lo llamativo de esta situación es que, hasta el momento, los directivos de la Premier League no tomaron medidas concretas frente a estos actos discriminatorios. La falta de comunicación oficial, o de sanciones ejemplares, termina por darles una sensación de impunidad a quienes se sienten con licencia para insultar o menospreciar a los futbolistas argentinos. Esto, a su vez, contrasta con los valores que la propia liga y la Fifa promueven en cuanto a respeto y fair play. Pero parece ser que el silencio es el mejor aliado en medio de esta hostilidad hacia los argentinos, que se volvió tendencia y genera repudio.
