La canción, incluida en el álbum “Life’s That Way” (1967), está inspirada en la segunda rehabilitación por consumo de drogas, sus malogrados romances y su visión no-religiosa de la vida propia de Nick Cave.
La canción, una de sus más hermosas y vulnerables, fue escrita después de un periodo de rehabilitación y del fin de su tormentoso romance con la cantante PJ Harvey. A diferencia de sus temas habituales sobre el folclore oscuro, es una súplica sincera y terrenal, solicitando a un poder superior que cuide a su amada en lugar de depender de la intervención divina.
En su rehabilitación le pidieron a Nick que asistieran a la capilla de la clínica de desintoxicación para orar. Este acto, desde luego, sirve para muchos, pero en el caso de Cave su mente le tendería una especie de ‘trampa’ que le terminaría dando inspiración para escribir una canción bastante peculiar.
“En los primeros días que no has dormido, te estás retirando de las drogas, estás enfermo. Intentas sacar lo mejor de una mala situación”, dijo Nick.
Previo a aquel periodo de encierro -y aunado a una adicción a la heroína de hace años-, Nick venía de sobreponerse a dos rupturas complicadas en el terreno amoroso. La primera fue la separación de su esposa, la periodista brasileña Vivianne Carneiro, con quien estuvo casado seis años y tuvo un hijo hasta que se dijeron adiós en 1996.
La segunda ruptura, una de las más sonadas entre los fans y la más influyente en esta canción, fue la que tuvo con Polly Jean “PJ” Harvey. Ambos vivieron un breve amorío entre 1995 y 1996 que, entre otras cosas, es recordado por la incursión de ella en el material “Murder Ballads” con alguna colaboración creativa y su aparición en el video del tema “Henry Lee”.
“Me sorprendió tanto que casi se me cae la jeringuilla al suelo”, dijo el australiano sobre el momento en que recibió la llamada de Harvey quien estaba decidida a terminar con él. “Las drogas pudieron ser un problema entre nosotros, pero también otras cosas. Yo aún tenía problemas con mi comprensión del concepto de monogamia y Polly tenía sus propias historias, sospecho, pero a fin de cuentas éramos dos personas salvajamente creativas, ambos muy egocéntricos como para ser capaces de ocupar el mismo espacio en cualquier sentido significativo”, señaló Cave.

