Importación y crisis de formación

River incorporó al español Pablo Longoria como flamante director deportivo. Para muchos, esta contratación es un avance y gran paso estratégico en la gestión millonaria de cara al futuro. También pone en evidencia las falencias de formación y capacitación de dirigentes y profesionales en nuestro país. La realidad marca que son muy pocos los exjugadores que deciden nutrirse y prepararse para cumplir roles esenciales dentro del ámbito deportivo. Resta saber si otras instituciones se subirán a esta ola importadora riverplatense o deciden sumar a personal nacional calificado de una buena vez.

La problemática estructural en el fútbol argentino es muy amplia. Una de las aristas indica que cualquier amigo o excompañero de equipo de un presidente puede ser director deportivo, mánager o secretario técnico. Casos como estos abundan en nuestro país. Ni hablar en nuestra ciudad.

Longoria es un directivo español con amplia experiencia en la coordinación de proyectos futbolísticos. Trabajó en Juventus, Valencia y Olympique de Marsella, entre otros. Su labor no es casual. Se formó.

El desafío del iberico es saber si contará con recursos genuinos en pos de plasmar su plan de proyectar a River como un club que apuesta por la innovación y la profesionalización. Sobre todo porque el europeo tendrá bajo su responsabilidad la coordinación integral del proyecto futbolístico, articulando desde las divisiones inferiores hasta el plantel profesional, incluyendo scouting, análisis de rendimiento, gestión contractual y desarrollo deportivo. 

Su trabajo se enmarca dentro de una estructura que, desde el marco teórico, busca modernizar y optimizar los procesos con las innovadoras tendencias internacionales.

Sin embargo, el aspecto más llamativo y polémico de la estrategia es la exposición de una problemática que trasciende las decisiones administrativas. La falta de capacitación y formación especializada de muchos actores locales que ocupan cargos clave en ámbitos deportivos es una triste realidad. 

En nuestro país es común que exjugadores o allegados a la dirigencia asuman roles en áreas técnicas sin contar con la preparación necesaria, lo que en muchos casos derivó en fracasos o en proyectos que naufragaron por la falta de conocimientos técnicos y gestión profesional. 

Claro que toda regla tiene su excepción. No se puede generalizar además. Y es en este punto donde sobresale la figura de Mauro Cetto, quien viajó a Europa en varias ocasiones y se capacitó en áreas de scouting y análisis. El Colo se destaca hoy en día porque tiene un panorama claro fruto de los conocimientos y vivencias adquiridas. Mientras tanto, la mediocridad y la falta de capacitación siguen predominando por estos lares. 

Por eso es que la incorporación de Longoria, con su formación y experiencia internacional, expone esta problemática a nivel macro. Argentina aún se encuentra en un proceso de transición, donde el apellido y el vínculo con el fútbol local parecen ser considerados suficientes para ocupar cargos neurálgicos. Y es un error. 

La estrategia de River (mediáticamente resaltada como un acierto) pone en evidencia la carencia nacional y resalta a la vez la falta de una estructura sólida que garantice la formación continua de quienes toman decisiones en el ámbito deportivo.

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