La canción, incluida en el álbum “In The Belly Of The Brazen Bull” (2012), está inspirada en un fan conocido de la banda que se quitó la vida.
La canción surgió en un periodo personal difícil para la banda. Mientras estaban parados por la nube de ceniza volcánica que les impidió ir a Coachella. «Se suponía que íbamos a Coachella, pero nos quedamos en tierra por las cenizas del volcán”, contó el bajista Gary Jarman.
Poco antes de la grabación del álbum, la banda recibió la noticia del suicidio de un seguidor. Gary recordó haberlo conocido fuera del Corn Exchange en Edimburgo, lo que hizo la pérdida mucho más personal. “Escribí esta canción acústica y luego me enteré de que uno de nuestros fans se había suicidado. La banda significaba mucho para él, y lo conocí a la salida del Corn Exchange en Edimburgo», señaló Gary.
Es un tema oscuro y acústico que contrasta con el sonido más enérgico del álbum, marcando un momento de honestidad brutal sobre la salud mental y la conexión con los fans.
La letra aborda el sentimiento de culpa y la sensación de que, como artistas, podrían haber hecho más, subrayando la responsabilidad emocional que sienten hacia sus seguidores. «Cuando a alguien le importa lo que haces, tienes este grado real de responsabilidad», dijo Jarman.

