Las películas dobladas predominan en las carteleras y postergan a las subtituladas a horarios nocturno y trasnoche, una tendencia que refleja las dificultades para leer con fluidez y de compresión de textos
“La realidad indica que las películas subtituladas ocupan cada vez menos espacio en la cartelera de los cines, donde las dobladas ya predominan el 70 por ciento de la oferta”, confió Nicolás, un empleado de una distribuidora de filmes en Sudamérica.
Este cambio de hábito entre los espectadores de cine responde a diferentes motivos, según el diagnóstico de los sectores involucrados en la industria del cine, aunque hay uno que generó mucha preocupación porque está estrechamente vinculado a la educación.
Los estudios de mercado reflejaron que un creciente sector prefiere ver películas dobladas por las dificultades que le genera leer con fluidez los subtítulos, como así la interpretación de los textos.
Esto va acompañado de la comodidad visual para un determinado público, que expresó su preferencia por el doblaje porque le permite concentrarse en las imágenes sin necesidad de leer.
Claro que esto también modificó el negocio del cine, ya que ante la mayor demanda de películas dobladas la cartelera relegó a las subtituladas al horario nocturno y de trasnoche, lo que provocó el reclamo de los cinéfilos que siempre priorizaron el idioma original de las producciones con su respectivo subtitulado.
“Es una aberración ver una película con consagrados actores extranjeros hablando en un español neutro”, es la reflexión recurrente de aquellos que priorizan el idioma original con sus respectivos subtítulos.
Este fenómeno no sólo se viene dando en la Argentina, también ocurre en los países vecinos.
Hace poco tiempo el diario El País de Uruguay publicó una nota describiendo esta situación, en la que informó que de las 3 millones de entradas que se venden por año, el 70 por ciento son de películas dobladas.
Más allá de que las grandes productoras de películas promueven este mercado por razones económicas que hacen al negocio.
Los sectores relacionados a la educación consideraron que este cambio de hábito refleja un grave problema educativo, como así un gran daño cultural.
Mientras referentes de la industria del cine avisan que este proceso se irá acentuando, los partidarios del filme auténtico y original empiezan a resignarse a los horarios nocturnos para ver una película subtitulada.
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