Hay discusiones que parecen deportivas, pero en realidad son económicas. Por ejemplo: ¿qué pasaría si la Selección Argentina volviera a jugar en Rosario? La primera respuesta parece obvia: tendríamos un estadio lleno, miles de rosarinos y rosarinas disfrutando de un espectáculo extraordinario.
Pero hay una segunda respuesta, que quizás sea todavía más interesante: Rosario recibiría una enorme cantidad de visitantes y eso significa actividad económica.
Si estimamos que unas 25.000 personas llegarían desde localidades vecinas, tendríamos miles de personas comiendo, durmiendo, cargando combustible, comprando, paseando y consumiendo servicios en nuestra ciudad. Solo tomando tres comidas por persona y un gasto estimado de 40.000 pesos, la gastronomía podría generar alrededor de 3.000 millones de pesos.
Y si sumamos hotelería, hospedajes y alquileres temporarios durante un día y medio, el cálculo del documento alcanza otros 4.875 millones de pesos. Es decir: solamente entre gastronomía y alojamiento estamos hablando de casi 7.900 millones de pesos de facturación. Podríamos agregar propinas y similares.
Sin contar shopping, comercios, estaciones de servicio, paseos, el Monumento a la Bandera, el río Paraná y todo lo que genera alrededor un evento de estas características. Esta mayor facturación generaría mayores ingresos tributarios tanto para la municipalidad, como para la provincia.
Además, hay algo todavía más importante. No estamos hablando solamente de plata que entra a algunos negocios. Estamos hablando de trabajo. La gastronomía y la hotelería son actividades intensivas en mano de obra. Cuando aumenta el consumo, aumenta la necesidad de trabajadores, proveedores, transporte, limpieza, seguridad y servicios. Es ahí aparece una palabra que tenemos que recuperar: derrame.
Rosario necesita discutir cómo volver a crecer. Y para eso no alcanza con esperar que llegue una gran inversión o una solución desde afuera. A veces el desarrollo también está en sumar muchas pequeñas decisiones.
Por ejemplo, ¿por qué no trabajar para que la Selección Argentina vuelva regularmente a Rosario?
¿Y por qué no recuperar, además, aquella idea de un seleccionado rosarino que genere cuatro o cinco espectáculos importantes durante el año? Se debe plantear esta posibilidad como una manera de multiplicar la actividad.
Tenemos una ciudad con una enorme capacidad para recibir gente. Tenemos gastronomía, hotelería, cultura, deporte, el río, el Monumento, una infraestructura regional y una ubicación estratégica.
Y tenemos algo todavía más importante: una región que produce. Se suele decir que aproximadamente el 70% de las exportaciones argentinas salen por los puertos de nuestra región y que Rosario recibe producción proveniente de 13 provincias.
Entonces, quizás tengamos que empezar a mirar la economía rosarina de otra manera. No solamente preguntarnos cuánto gastamos.
También preguntarnos cómo generamos actividad, cómo atraemos visitantes, cómo agregamos valor y cómo hacemos que una mayor parte de esa riqueza quede en nuestra ciudad y en nuestra región.
Porque una Selección jugando en Rosario no sería solamente una fiesta deportiva. Podría ser también una política de turismo, de servicios, de empleo y de promoción económica. Y este es el punto de fondo: Rosario necesita volver a hablar de economía.
De cómo generar actividad.
De cómo salir de la recesión.
De cómo fortalecer a nuestros comercios, hoteles, bares, restaurantes y empresas.
Quizás la salida no venga de una sola gran idea. Quizás venga de sumar muchas ideas pequeñas, concretas y posibles.
Porque, al final, Rosario también tiene que volver a jugar de local en la economía.
