Almirón: endeudado y sin crédito  

El transitar de Jorge Almirón en Central es torcido. Desde que asumió viene dejando más preguntas que certezas. El entrenador no deja de acopiar críticas y dudas. El pésimo cierre de su primer semestre al mando del canalla no hizo más que profundizar esa incertidumbre. A este combo hay que sumarle que la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores, si bien es un dato positivo, no alcanza para justificar su gestión deportiva. Está a la vista de todos los futboleros que el DT no termina de convencer o se amolda a  lo que busca y necesita el club. Su futuro inmediato está más que hipotecado. . 

La imagen que dejó Central en la reciente eliminación de la Copa Argentina ante Estudiantes en Córdoba fue, sin duda, una de las peores en los últimos tiempos. Reflejó una versión deslucida y destartalada desde lo colectivo. Eso generó la ira de los hinchas y algunos jugadores como también  directivos de alto rango.

También es verdad que la actuación del canalla ante el pincha fue un espejo de las dudas que persiguen a Almirón prácticamente desde que recaló en Arroyito. La derrota con el elenco platense fue contundente. Caló hondo hasta en el orgullo del plantel. Como también sucedió ante River en las semifinales de los playoff (donde el DT no quiso hablar tras el partido).

Dejó además algunas falencias a nivel estructural como en el caso de Jeremías Ledesma, quien hasta el momento su labor en el arco va de la mano con el entrenador. Pero hay otros que también se destacan por su aporte opaco. Tales los casos de Gastón Ávila, Coronel, Sández y Pol Fernández, quienes mostraron irregularidades alarmantes. Marco Ruben no cuaja en este análisis porque su aporte es más un folclore para la tribuna que el de un jugador en vigencia.

La realidad marca además que Central no logra consolidarse como una unidad sólida en cancha. La falta de un patrón claro de juego, sumado a la inmensa dependencia que hay sobre Ángel Di María, evidencian las limitaciones del ciclo de Almirón.

Por más que el técnico canalla haya intentado justificar en la conferencia de prensa que brindó en Córdoba que «el trabajo del semestre fue muy bueno», lo concreto es que sus palabras no disimulan la realidad ni convencieron a la masa auriazul. 

Central no logró dar ese salto de calidad que se esperaba. La imagen en la cancha dista mucho de la de un equipo que aspire a cosas mayores o tener ese protagonismo de 2025. No se percibe un equipo ordenado y competitivo. Las bajas performances se convirtieron en la norma y sello de Almirón. Se puede considerar que la continuidad del técnico se debe más a una cuestión de paciencia institucional que a un respaldo contundente por resultados o estilo de juego. Pero, según certificó esxacá, los dirigentes están que trinan con el DT y no se descarta una inmediata resolución. 

El DT centralista sigue en el ojo de la tormenta. No termina de transmitir esa seguridad necesaria para encarar los desafíos futuros. El club tomó nota del descontento popular que reina sobre el cielo aurazul. Restará saber si la cúpula dirigencial está dispuesta a seguir bancando este proyecto deportivo, que por cierto parece más un grave conjunto de dudas como el propio Almirón en su cargo.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *