La canción, incluida en el álbum “The Stooges” (1969), está inspirada en la apatía, el desencanto juvenil y la falta de propósito al final de la década de los 60.
La canción narra la realidad de la banda en ese año, aburridos, sin dinero y viviendo en un entorno decadente, reflejando el final de la era hippie, retratando el desencanto y la apatía juvenil de finales de los años 60 en EE.UU..
Fue escrita bajo la influencia del estilo de vida de Ann Arbor, Míchigan, donde la crisis automotriz generó decadencia, reflejando una postura alternativa al flower power y la paz y amor, siendo más directa y furiosa.
La crisis automotriz que afectó a Michigan y Detroit, intensificada hacia finales de los años 60 y consolidada en la «era del malestar» (1970s-1980s), resultó de la competencia extranjera, mala calidad del producto y cambios de mercado. Aunque no fue una crisis puntual de 1969, marcó el inicio del declive industrial, perdiendo eventualmente 287.300 empleos manufactureros y un 60% de empleos del sector. Detroit pasó de ser el centro del motor a declararse en quiebra años después, con deudas de US$18.5 mil millones. La crisis de finales de los 60 fue el preludio de un ajuste estructural profundo que transformó la industria automotriz estadounidense.
“La primera canción que terminé, que pude lanzar a nivel nacional, fue ‘1969’. Todo el mundo sabía lo que era: era el año, pero también era —pensé, correctamente— algo sobre ese número, que ese año iba a estar presente durante mucho tiempo. Quiero decir, no se escucha mucho sobre 1971, pero aún se escucha ‘1969’. Ese es un número poderoso… La clave es: ‘¡Otro año sin nada que hacer, Bu-Bu!’. Y, para mí, eso fue cierto por la frustración; porque… no había puesto mis manos en las palancas del poder, los medios de producción, que me permitirían expresarme. Pero, por otro lado, cantaba para el grupo de delincuentes al que pertenecía, porque los demás del grupo ni siquiera pensaban en eso. Simplemente decían: ‘Ay, no hay nada que hacer’”, conto Iggy.
«1969» se ha consolidado como un himno a la apatía y el descontento, marcando el inicio del punk rock.

