Nunca es un partido más. Ni lo será jamás. El clásico entre Central y Newell’s se vive en la previa con una tensión que va más allá de las simples estadísticas o resultados pasados. El domingo, en el Gigante, la pasión que desborda la ciudad se traducirá en un encuentro que, en esta ocasión, tiene un matiz particular. Uno llega con más para perder que para ganar. Y ese es, sin dudas, el Central de Jorge Almirón. El DT canalla se encargó solito de poner en duda el funcionamiento y hegemonía canalla en esta historia de batallas. Sea por sus decisiones en campo o por las puestas en escena que mostró desde que asumió.
La historia reciente no lo acompaña. Lo condiciona. La eliminación en la Copa Libertadores, las dudas en el rendimiento colectivo y la incertidumbre en la cancha generaron hace un tiempo un clima de nerviosismo en la hinchada con Almirón.
Incluso, la masa auriazul ya no guarda demasiadas esperanzas en la estabilidad del proyecto actual. La figura del entrenador parece esta vez realmente estar en jaque, aunque Gonzalo Belloso salió a defenderlo públicamente en su momento.
No obstante, el clásico se volvió en esta oportunidad en un escenario en el que Central necesita más que nunca un resultado que calme las aguas turbulentas. Si el resultado no es deseado o esperado por su gente, la ira ganará terreno y descargarán la furia hacia el DT y un par de jugadores que ya están entre ceja y ceja de todos como Jeremías Ledesma, Vicente Pizarro y Enzo Copetti, pese a que la producción de Marco Ruben es un fiasco en todo su esplendor.
Por el lado de Newell’s la historia ahora es otra. Llega al encuentro con un envión diferente. Luego del empatar en La Plata con Estudiantes, el equipo mostró una actitud acorde a su tradición. Se ve un equipo que comulga ideas claras y una propuesta que, aunque todavía en proceso por las lesiones constantes, refleja un crecimiento respecto a sus últimas presentaciones.
La sensación en los hinchas rojinegros es que, si bien el pasado reciente no fue nada favorable, esta vez el equipo llega más preparado. Con una mentalidad más sólida y con la intención de sumar puntos en un escenario que siempre fue difícil. Casi invulnerable para la Lepra.
La idea de Kudelka y compañía tratar de sumar como sea en Arroyito. De lograrlo, sería un golpe anímico importante. La apuesta de los rojinegros será saber mantener esa línea de juego firme y aprovechar las fisuras del rival, que en este momento parece más vulnerable que nunca.
El domingo en el Gigante no será solo un partido más. La ciudad ya desborda pasión. De un lado y del otro saben que este clásico puede marcar un quiebre en la temporada para uno y un impulso para el otro.
Mientras Central busca recomponer su camino, Newell’s tiene la oportunidad de seguir creciendo. Sin embargo, ambos saben que en esta historia, quien más tiene para perder, en realidad, es el equipo que más necesita una victoria para volver a creer en sí mismo. Y es Central
