LOS NECIOS DE COMUNICACIÓN

No es conveniente hacer referencia a una frase propia, pero cuando no se encuentra otra definición bien vale recordarla: sin la pauta oficial los medios de comunicación están en riesgo, pero con la pauta oficial lo que está en riesgo es el periodismo.

Para que el periodismo no esté en riesgo es imprescindible recuperar el profesionalismo. Y los medios también.

Paradójicamente en los últimos días la palabra profesionalizar fue utilizada por varios dueños de medios como el antídoto para que no se repitan episodios como el de Florencia Peña en Luzu, cuando dio por información una falsa noticia sobre el padre de Lionel Messi.

¿A qué se refieren cuando hablan de profesionalización? ¿Qué es profesionalizar para ellos?

Porque eso implica una fuerte inversión en la permanencia y contratación de profesionales probos, en el desarrollo de capacidades de otros, en el fortalecimiento de las identidades, procedimientos y valores, en el compromiso con la información, en la búsqueda de la verdad. Como así la construcción de la credibilidad, el capital más trascendente que puede tener un medio.

Pero no. La profesionalización es todo lo contrario a lo que ocurre en la mayoría de los medios de comunicación, porque la conveniencia y la ignorancia impone precarizar por sobre la profesionalización. Porque priorizan la vocería al periodismo.

Por eso no sorprendió la reflexión que formuló el gerente de un multimedio: “Sin la pauta oficial la empresa ya habría colapsado hace tiempo’. Claro que con ese esquema todo se hace oficialista.

El negocio hoy de los dueños de los medios (que tampoco se han profesionalizados para esta actividad) no pasa por construir firmas periodísticas creíbles sino herramientas de presión sobre los poderes en pos de negocios más rentables, vinculados a otros rubros.

Por eso cuando le atribuyen a los canales de streaming la responsabilidad de la banalización de los medios de comunicación no es cierto, o en todo caso puede ser una parte del problema. Porque la degradación no comenzó con tres o cuatro personas sin preparación profesional hablando sin conocimiento ni responsabilidad.

El periodismo se rompió antes porque a los nuevos dueños de los medios nunca les interesó la profesionalización.

No se hicieron empresarios de medios por vocación periodística, sino que lo hicieron como una estrategia para acceder al círculo rojo y así proyectarse en el mapa de concesiones de otros negocios más rentables. Como la energía, la minería, las privatizaciones de empresas de servicios, desarrollos urbanísticos, entre otros.

Por eso escuchar hablar de profesionalización de los medios de comunicación, más que un diagnóstico es una necedad. Como poner a un cazador en la dirección de una reserva natural.

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