Del Mundial al fútbol doméstico otra vez

La euforia por el Mundial pasó a formar parte de la historia. Es hora de volver a retomar el paso en el fútbol argentino. La pelota vuelve a rodar en las canchas grandes con la misma intensidad de siempre. Es momento de ponerse la camiseta, calzarse los botines y afrontar un torneo Clausura que promete ser emocionante. La lucha por evitar los descensos y las aspiraciones de clasificación a las copas internacionales se entrelazan en un mismo escenario. Para Central y Newell’s, este arranque también tendrá un significado especial. Los dos se juegan mucho en este semestre. Y en todos los aspectos.

A tener en cuenta. El conjunto canalla llega al inicio del certamen con la presión de prolongar el protagonismo de los últimos años. También de coronar porque viene quedando en el camino a la hora de jugar los Playoff.

En medio de esta carrera por el título deberá seguir compitiendo en la Copa Libertadores. El debut auriazul será este jueves contra Belgrano. Visitar al flamante campeón marcará además el tono de una campaña que se anticipa desafiante de movida para Jorge Almirón.

El entrenador sigue bajo la mirada crítica de la comunidad canalla. Su continuidad fue ratificada por el presidente Gonzalo Belloso, pero puertas adentro todos saben que el DT tiene la necesidad de consolidar un proyecto que viene generando más dudas que certezas. Para Central, no será un arranque más de campeonato.

Tiene un fixture de alto riesgo: Belgrano, Racing, River, Aldosivi, Corinthians (Copa Libertadores), Barracas y el partido de ida en San Pablo con el Timao. Almirón tendrá que salir ileso de estas batallas para poder continuar en el cargo. 

En la vereda opuesta, asoma Newell’s. Frank Kudelka también encarará un reto complejo. La Lepra necesita con urgencia revertir su historia reciente, en la que viene lidiando en el fondo de las posiciones y con la sombra de la zona de descenso acechando. A eso hay que agregarle que también tiene un inicio de actividad de alto voltaje. Talleres, Independiente, Boca, Defensa y Justicia, y Riestra.

Pero hay más. El clásico contra Central, programado para la octava fecha en Arroyito, será un primer termómetro para medir fuerzas. Y también autoestima. El rojinegro saldrá a la escena el sábado ante Talleres. Desde ahí en adelante intentará dejar atrás la deuda pendiente de volver a clasificar a los playoffs. A priori, es una meta que parece lejana, pero que puede alcanzar en este semestre.

Otro ítem a seguir de cerca será el de sumar puntos para engordar el promedio. La idea global es tratar de salir de la zona de turbulencia y asegurar la plaza en primera. Será un objetivo que obligará a tomar cada partido como una final.

El retorno de la competencia también trae la expectativa de ver al resto de los equipos en su mejor versión, con el fútbol argentino recuperando su ritmo y ratificando su pasión luego del receso mundialista.

Los hinchas están ansiosos por volver a las canchas. Ya están nuevamente en modo termo. Sólo resta que la pelota cobre vida en un torneo en el que los clubes históricos como Boca y River, esencialmente, también están obligados a brillar.  Luego se verá si además emergen nuevos protagonistas que desafíen las jerarquías tradicionales. Mientras tanto, el fútbol está listo para desplegar su repertorio con todos los condimentos que hacen de esta liga, una de las más pasionales del mundo.

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