Atacar a Chiqui Tapia, una moda que revela el estado del periodismo

Las grandes corporaciones siguen lanzando dardos envenenados sobre el presidente de AFA ¿Choque de intereses?

La tendencia sigue en ascenso. Y sacude aún más el real estado del periodismo en nuestro país. La creciente agresión mediática hacia Claudio “Chiqui” Tapia (presidente de la AFA) no cesa. Se tornó muy obvia en realidad. Lo que comenzó como una disputa por la decisión de otorgar el título de campeón a Central generó rápido una grieta que revela mucho más que un simple conflicto futbolístico. Es una muestra de cómo el poder y la ideología se codean en la narrativa deportiva. Con empresas, o empresarios, que envían a sus soldados para atacar sin piedad al máximo directivo de los clubes. Tal vez porque responden a ciertos intereses. O, simplemente, puede considerarse también porque les molesta mucho ver crecer al interior.

Desde la resolución polémica de entregarle la Copa de campeón a Central, las grandes corporaciones mediáticas avanzaron a paso redoblado y empezaron a lanzar dardos envenenados. No solamente hacia el universo auriazul, sino además directamente sobre Tapia.

Los medios, que en su momento jugaron un rol clave en la construcción de la imagen del fútbol argentino y también se vieron favorecidos con pautas oficiales, ahora parecen despojarse de esa máscara.

Es un ataque sistemático a la AFA y todo lo que la rodea de manera directa. Se percibe a simple vista una agenda que busca desgastar la figura de Tapia. Ni hablar que además estuvieron atendiendo al presidente canalla Gonzalo Belloso y al campeón de mundo, Angel Di María, durante varios días.

Lo llamativo, o más bien preocupante, es cómo esta campaña no solo se limita a los medios tradicionales deportivos. Trascendió a la esfera política. Hasta en programas de chimentos (esos que se arman solo por las historias que suben los actores en Instagram) se habla del tema Tapia-Central. En muchos caso, sin argumentos, claro está.

 La polémica alcanzó y atravesó a figuras ligadas del fútbol. Como la mujer de Juan Sebastián Verón, que salió con un mensaje desafiante que involucra a Tapia y hasta a nuestro amado Leo Messi, en un claro ejemplo de que cualquiera con una cuenta en una red social descarga su arma y dispara a quemarropa sin medir los daños colaterales.

También hay que destacar que si la misma actitud fuera dirigida a un ícono del periodismo o a una figura pública o deportiva con mayor respaldo, seguramente la condena sería distinta. No en vano se habla poco de política y muchas otras cuestiones sobre River y Boca, por ejemplo. ¿Casualidad?

Pero, ¿qué hay detrás de esta “moda” de pegarle a Chiqui Tapia? La respuesta es sencilla. Intereses. En un contexto donde la ética periodística y la objetividad parecen estar en jaque (tal vez por los magros sueldos y pérdidas de derechos adquiridos en su momento), la agenda mediática se convirtió en un arma de doble filo.

Los medios (incluidos aquellos que alguna vez monopolizaron los partidos obligando a comprar un abono y esperar hasta el domingo a la noche para ver un gol del viernes) ahora parecen enjuiciar con raciocinio la figura de Tapia.

Y en gran parte esto se debe a que la profesionalización del periodismo en Argentina se encuentra en un proceso de decadencia. Los ejemplos abundan. Programas que en su momento fueron referentes en la cobertura del fútbol ahora se dedican a campañas de desprestigio, muchas veces sin fundamentos sólidos, alimentando una suerte de “ruleta rusa” informativa en la que cualquiera puede disparar contra quien sea, sin responsabilidad ni ética.

Hoy en día, por una pauta, vale todo. El silencio aturde en muchos casos. Y no hace falta mirar a Capital Federal. Con mirar nuestra Rosario, abundan ejemplos.

Por eso, la agresión mediática hacia Claudio revela más que una simple disputa por un título otorgado a Central de manera administrativa y desprolija.

En realidad es un espejo de una profesión en crisis, donde la verdad se ve subsidiada por intereses políticos, económicos y personales. El quid de la cuestión es la prensa argentina podrá recuperar algún día su credibilidad. O si esta tendencia de ataques sin fundamentos será la nueva normalidad en época donde un influencer o streamer parecen tener más peso en este vale todo salvaje.

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