Por estos días sucedieron varios hechos interesantes sobre los que podemos reflexionar y, ¿por qué no?, analizar cómo sigue la historia de la educación en Santa Fe. Solemos hacer referencia a nuestra historia, hechos, innovaciones, esfuerzos cotidianos y políticas públicas exitosas, y no tanto en nuestra querida provincia. Es casi un clásico referenciarnos en las hermanas Cossettini, Rosita Ziperovich, Ángela Peralta Pino, las escuelas rurales, las hospitalarias, el Plan Vuelvo a Estudiar, la Escuela Abierta y la lista puede seguir y seguir…
Pero, ¿qué pasa hoy y probablemente a futuro? Se han dado dos hechos casi en paralelo. Por un lado el cierre de la Carpa Blanca itinerante promovida por el sindicato AMSAFE en la capital de la provincia con gran concurrencia de docentes, referentes políticos y público en general. A diferencia de otros sindicatos provinciales, tuvieron posturas muy críticas sobre las políticas educativas vigentes, remarcando la falta de inversión educativa y el maltrato que soportan los y las docentes en su accionar cotidiano. Vimos muchas manifestaciones con carteles y pancartas con consignas de protesta en diferentes actos del ministro e incluso del gobernador.
El otro hecho reciente fue que se aprobara, prácticamente por unanimidad de la Cámara de Diputadas y Diputados, la creación de una comisión de legisladores y algunos miembros del ejecutivo para iniciar un nuevo proceso de participación ciudadana reflexivo y propositivo sobre la Ley de Educación de Santa Fe. Siempre recordamos que Santa Fe tiene la vergüenza de ser la única provincia del país sin Ley educativa, aunque lo haya intentado en varias oportunidades con 2 veces media sanción legislativa.
Hoy tenemos con estado parlamentario 3 propuestas y probablemente se ingresen algunas más en los próximos meses. Además no debemos olvidar que circuló un borrador ¿anteproyecto? de Ley de libertad educativa nacional. Y digo borrador porque no contaba con los fundamentos correspondientes, por lo que no sabemos en qué se basa la propuesta circulada entre especialistas y legisladores.
En este panorama y en este contexto se inicia el debate. Que por supuesto no será fundacional sino, esperemos, basado en la historia, los antecedentes, los debates previos, la Ley nacional vigente y la nueva Constitución de la provincia de Santa Fe que tiene un capítulo dedicado a la educación.
Personalmente me comprometo a que el debate territorial, temático, con especialistas, familias, estudiantes, docentes y gremios sea sincero y plural. No entiendo la participación ciudadana desde el discurso y sin acciones coherentes. No entiendo la escucha si no es activa, comprometida y capaz de modificar nuestras presunciones. No creo que una Ley de Educación sea imposible en Santa Fe. No creo tampoco que a nadie le importe, como a veces dicen las encuestas de marketing político. Si no nos importa la educación de nuestros hijos e hijas, de nuestros nietos y nietas, ¿qué nos queda?
No es una frase hecha en el vacío “Sin educación no hay futuro”. Es la realidad de un futuro manejado sólo por poderosos algoritmos, por los dueños del mercado que pretenden adueñarse del mundo y hasta de nuestros pensamientos y emociones.
Por eso vale la pena volver a intentar construir desde el llano, desde nuestros acalorados debates y desde nuestras profundas convicciones una educación para el presente y para el futuro Una educación emancipadora y democrática.
