La irreflexiva propuesta de relocalización del autódromo Fangio

El concejal Carlos Cardozo evidencia un desconocimiento sobre la importancia multifacética del trazado municipal

Rosario crece. Viene potenciando su desarrollo económico, deportivo y cultural con pasos firmes. Sin embargo, la propuesta del concejal Carlos Cardozo de relocalizar el autódromo Juan Manuel Fangio para construir un barrio privado refleja una visión cortoplacista y desconectada de las realidades que rodean al emblemático trazado. La iniciativa, claro está, lejos de ser una solución, evidencia un profundo desconocimiento sobre la importancia multifacética del espacio municipal y su impacto en la comunidad local. 

Llegar a mover el Juan Manuel Fangio de Ludueña sería un golpe a la economía. También le pegaría de lleno a la cultura automovilística de la ciudad. 

La realidad marca que el Fangio no es solo un circuito donde se disputan carreras. También se erigió en un centro de actividades culturales y sociales que benefician a la ciudad.

No obstante, es verdad que la limitación de su uso por una ordenanza municipal restringe su real potencial. Esta limitación impuesta debería ser revisada y actualizada, no desplazada, ya que que podría ser mucho mayor porque podría albergar pruebas semanales y así generar más recursos para la tesorería de los rosarinos. 

Aunque la realización de eventos de gran escala, como shows musicales de artistas de renombre internacional (en breve estarán Alejandro Sanz y Ricardo Montaner) y nacional como será el espectáculo que brindará La Renga en diciembre, atrae a miles de personas, dinamizando además varios sectores clave. 

Es evidente que desde el punto de vista económico, las competencias de autos y múltiples eventos que se llevan a cabo en el Fangio generan ingresos de toda índole: estadías hoteleras, consumo en restaurantes y movimiento en el corredor gastronómico, además de la circulación de recursos en negocios de polirubros y servicios relacionados.

Por lo tanto, la idea de relocalizar el autódromo, en lugar de potenciarlo e incluso modernizarlo como debería ser realmente, parece ignorar esta realidad. La propuesta del edil Cardozo de reubicar el trazado que está hace décadas en Ludueña, revela un desconocimiento sobre la historia urbanística y social del sector.  

No hay que dejar de mencionar además que la zona donde se ubica el autódromo fue considerada en su momento como una zona inundable, lo cual justificó en su momento los valores de metro cuadrado relativamente bajos. 

Con obras que necesitaba la ciudad, el contexto cambió y algunos empresarios aprovecharon para hacer su veranito al adquirir tierras a bajo precio y luego armar barrios cerrados.

Para el común denominador, la presencia del autódromo, lejos de ser un impedimento, en los últimos años (sobre todo con la impronta del entonces gobernador Miguel Lifschitz) viene siendo un motor de desarrollo.

La postura del concejal Cardozo parece tener un trasfondo político más que una verdadera preocupación por el bienestar de Rosario. ¿O será un intento de ganar protagonismo por unos días con una propuesta irracional?

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