La canción, incluida en el álbum “Banga” (2012), está inspirada en una peregrinación que realizó en 2008 para explorar la vida de San Francisco de Asís.
Tras criarse como testigo de Jehová y alejarse de la religión organizada en su adolescencia, Smith encontró fascinante la figura del santo por su conexión con los animales, la naturaleza y su rechazo al materialismo, contrastándolo con los problemas ecológicos actuales. “Trata sobre el medio ambiente, el materialismo. Pensé en San Francisco de Asís, que era una persona maravillosa», dijo Patti.
La canción es una meditación profunda sobre el arte, el medio ambiente, el materialismo y el rol de los creadores en la sociedad moderna. «La canción cuestiona el papel de los artistas en nuestra sociedad. Las preguntas están ahí, pero no tienen respuesta. Son más bien cuestiones que contemplamos y sobre las que reflexionamos constantemente. Como artista, uno se pregunta: ‘¿Cuál es el propósito del arte? ¿Podemos marcar la diferencia? ¿Es el arte simplemente más contaminación en un mundo ya contaminado?’ Hay un millón de preguntas que uno se plantea», señaló Patti.
Durante su viaje, la artista visitó la Basílica de San Francisco en Arezzo en Italia. Allí contempló los frescos de “La leyenda de la Cruz”, que incluyen la obra «El sueño de Constantino», obra del pintor del Renacimiento italiano Piero della Francesca, pieza central que inspira el título y el relato del tema. La letra cuenta el sueño de la propia Patti en el que San Francisco y el pintor se cruzan, llevando a una reflexión sobre la destrucción de la naturaleza por parte del hombre.
Aunque la inspiración original del tema provino de una peregrinación que Smith hizo en 2008 a Italia para explorar la vida de San Francisco de Asís, la figura de Cristóbal Colón pasó a ser central en la narrativa de la canción. En la letra, Smith describe a Colón pisando el «Nuevo Mundo» y siendo abrumado por una inmensa belleza natural. El tema da un giro oscuro cuando Colón, al igual que Constantino en su famoso sueño, tiene una visión del futuro. En su sueño, Colón no solo ve el inicio de la era moderna, sino que es testigo del siglo XXI y de la destrucción y el «apocalipsis ambiental» causados por el hombre y el materialismo.

