La verdadera fortaleza no es no tener miedo. La verdadera fortaleza es hacerse los controles aun con miedo. Durante años creímos que valiente era la que no se asustaba, y no es así. Valiente es la que se sienta en la sala de espera con el estómago apretado, con ganas de irse, y se queda. Valiente es la que saca el turno, va y se hace el estudio.
Octubre se pinta de rosa y está bien que así sea. Esta perfecto usar ese rosa como una excusa, en el mejor sentido de la palabra, para hablar de cáncer en la mujer, así, en general, sin vueltas. El de mama es el más conocido, el que tiene lazo, campañas y consignas. Pero no es el único. Existe también el cáncer de vulva, por ejemplo, del que se habla poco y se consulta tarde. Y hay otros que acompañan distintos momentos de la vida de una mujer: algunos aparecen ligados a la menstruación, otros a la fertilidad. Cada edad trae sus propios riesgos y también sus propios controles. Conocerlos no es hipocondría. Es información, y la información cuida.
Por eso importa que octubre sea además un mes de oportunidades concretas. Hay jornadas con controles gratuitos, y hay que aprovecharlas. Prevenir sigue siendo lo mejor que podemos hacer, porque un diagnóstico a tiempo cambia todo: el tratamiento, el pronóstico y la vida misma de la mujer y de quienes la rodean.
Las obras sociales, la medicina prepara y el sistema público de salud deberían tomar este mes como una oportunidad para promover los estudios y para autorizarlos sin trabas, sin demoras y sin papeles. De nada sirve una campaña que nos invita a controlarnos si después el turno tarda meses o la autorización no llega. El mensaje tiene que ser coherente de punta a punta: si pedimos a las mujeres que se cuiden, el sistema tiene que facilitarles el camino.
Importa cuidarse. Importa controlarse. Importa no postergar. Importa llamar, sacar hoy mismo el turno, pedile a una amiga, a una hermana o a una hija que te acompañe.
Está bien tener miedo. Pero hay que hacerlo igual.
