La canción, incluida en el álbum “Come From The Shadows” (1972), está inspirada y dirigida a Bob Dylan, a quien llamaba cariñosamente «Bobby».
La canción es una emotiva y directa súplica pública a Dylan instándolo a retomar la música de protesta y el activismo social que había abandonado. Joan le reprocha con cariño, pero con firmeza que los haya dejado solos en el camino de la lucha. La letra menciona frases como «Nos dejaste marchando en el camino y dijiste lo pesada que era la carga». Le pregunta si oye las voces de los niños y de la gente que aún sufre y clama por un cambio. El título mismo es una respuesta artística al tema «To Ramona» que Dylan había escrito en 1964, canción en la que el músico, según relata Baez en sus memorias, parecía aconsejarle que dejara de lado tanta preocupación por la política.
“Joan Baez grabó una canción de protesta sobre mí que sonaba mucho, retándome a ponerme al día, a tomar las riendas, a liderar a las masas, a ser un defensor, a liderar la cruzada. La canción me llamaba desde la radio como un anuncio de servicio público”, dijo Dylan.
Joan Baez y Bob Dylan mantuvieron una intensa relación romántica y artística entre 1963 y 1965, convirtiéndose en la pareja mítica del movimiento folk de los años 60. Se conocieron en 1961 en el club “Gerde’s Folk City” en Greenwich Village, Nueva York, cuando ella ya era la reina consagrada del folk y él un joven desconocido. Baez escuchó a Dylan y quedó deslumbrada por su talento. El vínculo artístico y amoroso despegó formalmente hacia Mayo de 1963, tras cantar a dúo en el Festival de Folk de Monterrey, consolidándose luego con giras compartidas y su histórico paso por la Marcha sobre Washington. Ella comenzó a invitarlo a sus propios conciertos, lo presentó ante las masas y lo consagró como la gran promesa de la música protesta. Compartieron escenarios con mayor intensidad y cantaron juntos clásicos como «With God On Our Side», volviéndose la pareja más mítica e idealista de la época dorada del folk. Sin embargo, a mediados de los ‘60, Dylan comenzó a cambiar su sonido hacia el rock eléctrico y se distanció paulatinamente de la presión de ser considerado la «conciencia de una generación» o el líder político de los movimientos sociales. Para Baez, este alejamiento de la lucha activa en un momento social tan complejo equivalía a dar la espalda a los necesitados. Por 1965 Dylan era el fenómeno mundial y, a pesar de que Baez viajó con él a Inglaterra esperando cantar a dúo, él nunca la invitó a subir al escenario. En el hotel Savoy de Londres, Dylan se rodeó de una corte de seguidores, humo y cinismo donde Baez, quien no consumía drogas y prefería un entorno más calmado, se sintió desplazada, ignorada y humillada. Cansada de ser tratada como una simple espectadora y de la frialdad de Dylan, Baez empacó sus maletas a mitad de la gira y abandonó el Reino Unido. Ese mismo año debido a todas estas cuestiones, como el cambio de rumbo artístico de Dylan, las dinámicas de poder distorsionadas y el doloroso choque de sus expectativas personales entre ambos, sumado al inicio de la relación del músico con Sara Lownds, la pareja dio por finalizada su relación.
La ruptura y el distanciamiento musical entre Joan Baez y Bob Dylan quedó registrado en el famoso documental “Don’t Look Back” de 1967.

