Santa Fe: hay reclamos que ayudan a la autocrítica

Hay decisiones que reflejan autocrítica. Claro que lamentablemente en la política vernácula admitir errores es considerada como sinónimo de debilidad y no de fortaleza. Resulta inadmisible que la clase dirigente no incorpore a la equivocación como parte del hacer, porque no es mejor quien cree no fallar nunca sino aquel que admite el error y lo subsana.

También es cierto que ese aprendizaje es un proceso difícil de incorporar por los referentes, más cuando esa rectificación no es producida por una revisión propia sino arrancada por demandas colectivas.

Esto tiene un ejemplo incontrastable en lo que ocurrió en Santa Fe con la situación de la policía provincial en materia salarial.

Que también exhibe la ingenuidad compartida de creer que a esta altura de la globalización comunicacional lo que blindan o camuflan los monopolios mediáticos no trasciende. 

La resolución del conflicto policial puede convertirse en una gran oportunidad para el gobierno provincial. Y con decisiones similares comenzar a modificar realidades en otros sectores vinculados a la educación y salud.

El gobernador Maximiliano Pullaro dio señales al respecto cuando, en el discurso de apertura de las sesiones legislativas de Santa Fe, confirmó que no prorrogará el aporte solidario extraordinario que los jubilados hacen en el marco de la ley de emergencia previsional.

Por supuesto que las medidas correctivas que adoptó el gobierno en su inicio para terminar con los comportamientos indebidos en los sectores públicos fueron bienvenidas, como así las obras en curso y por comenzar. Pero es prioritario garantizar lo más importante en cuanto a los recursos humanos: el salario.

Porque si la variable de ajuste sigue siendo el ingreso salarial, no hay diferencias con lo que se le cuestiona al gobierno nacional, el que también incide en los problemas económicos provinciales por el desfinanciamiento federal.

Hay una frase hecha impresa que dice: “Cada crisis es una oportunidad”. Ojalá así sea para entender que no hay justicia social ni equilibrio fiscal posibles sin sueldos dignos.

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