Newell’s dio un paso firme hacia la salvación y sumó una lección que no olvidará jamás

El escenario parecía destinado a ser un caos. Pero no. Newell’s dio un paso fundamental para mantenerse en la élite del fútbol argentino. La victoria frente a Huracán (2 a 0) en el Ducó no solamente representó tres puntos valiosos en la tabla acumulada. También fue una especie de reafirmación del carácter y la capacidad del equipo dirigido por Lucas Bernardi. La Lepra, tras meses de incertidumbre, esta vez logró responder a las expectativas. Igualmente, la campaña que está cerrando es una de las peores de su historia moderna.

Sigue transitando por el borde del abismo. Aunque ahora sin ese real peligro de caer en desgracia. La Lepra aprovechó las circunstancias y demostró que, más allá de los errores pasados y recientes, apunta a dejar una imagen mediamente digna ante su gente.

Claro que aún dista lejos de ser un equipo fiable. Mucho más de una institución sólida y con proyectos. El triunfo respondió a una gran necesidad de dejar todo en la cancha y contrastó con el fantasma del descenso que durante las últimas fechas lo acompañó día y noche.

Se percibe que esta victoria en campo quemero le permite afrontar la última fecha con otra confianza. Y sin el peso emocional y real de saber que si perdía con Racing tenía grandes chances de despedirse del círculo superior.

Este resultado triunfal también tendrá implicancias en el escenario político del club, que en las próximas semanas se verá envuelto en campañas electorales. Los actores ahora saldrán a copar las marquesinas a pura sonrisas y promesas de campaña, algunas que serán tan utópicas como poco creíbles.

A su vez, la gestión presidencial, marcada por decisiones cuestionables y un rumbo poco claro en los últimos tiempos, podrá respirar un poco más aliviado y mirar el futuro con otra perspectiva.

Esta victoria hará además desaparecer el mito de que la AFA no quería a Newell’s en primera, un relato que durante el último tiempo alimentaron algunos sectores del periodismo y del  mundo futbolístico leproso. Pero que en la realidad y en la práctica quedó enterrado con una postal de la institución que, pese a sus gruesos errores durante el 2025, sigue siendo un club de elite.

No obstante, no todo es celebración. El descenso ya no será una realidad porque hay otros equipos que son más débiles. Aunque la realidad indica que el club llegó a este punto por una gestión errática, tanto en lo deportivo como en lo dirigencial. No hace falta ser un erudito en la materia para avalarlo.

La falta de planificación, las decisiones equivocadas y la crisis institucional llevaron a Newell’s a una situación delicada, donde la permanencia en primera se convirtió en una lucha constante.

La próxima y última fecha ante Racing en el Coloso será una prueba de fuego para cerrar un ciclo complicado y pensar en un 2026 donde la dirigencia, jugadores e hinchas puedan ilusionarse con un proyecto que vuelva a poner a Newell’s en el plano que todos anhelan.

Por ahora, la alegría y la esperanza de un futuro mejor deben ser los motores que impulsen a todo el club a levantarse de las cenizas. Otro punto a resaltar es que no es casualidad que mirará una vez más los play off, casi como un espectador de lujo. O como un hábito constante en realidad porque hace mucho que el rojinegro no pelea por un título. Se va en amague entre temporada y temporada. Aunque ahora casi se va a lona de verdad. Zafó por muy poco, aunque esta lección no se la olvidará jamás.

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