La canción, incluida en el álbum homónimo (1983), está inspirada en historias de Nueva York narradas por su padre sobre los años 70 y su propio amor por la ciudad.
La canción es una crítica de manera directa al nacionalismo y la gestión de la primera ministra británica Margaret Thatcher, en la canción llamada “Maggie”, y su decisión de declarar la Guerra de las Malvinas a la Argentina en 1982, sugiriendo que lo hizo casi por capricho político.
El título completo “Let’s Start a War (Said Maggie One Day” («Empecemos una guerra…, dijo un día Maggie») hace alusión a que la guerra fue iniciada por la decisión de una sola persona, reflejando el descontento de la banda con el gobierno conservador británico de ese momento.
Margaret Thatcher, Primera Ministra británica, lanzó la respuesta militar en la Guerra de las Malvinas en abril de 1982, enviando una fuerza de tareas para recuperar las islas tras la ocupación argentina del 2 de abril. Esta decisión consolidó su imagen de «Dama de Hierro». Thatcher declaró: «debemos hacer lo que sea necesario para recuperar esas islas», impulsando una respuesta rápida y militar.
El 2 de mayo de 1982, ordenó el ataque al crucero argentino fuera de la zona de exclusión, resultando en 323 muertes, lo que fue calificado como un momento crucial y controversial del conflicto. La «Dama de Hierro» contó con la alianza de Ronald Reagan (EE. UU.) y la ayuda técnica de Francia. Por otro lado, Chile proporcionó apoyo logístico, permitiendo el uso de bases aéreas y radares para detectar movimientos argentinos.
El conflicto de Malvinas duros diez semanas de duración, desde el 2 de abril hasta el 14 de junio de 1982, en el cual se disputó la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, en el océano Atlántico Sur. A pesar de las advertencias del Foreign Office sobre los riesgos diplomáticos y la imagen colonial, Thatcher no dudó en la vía armada. Durante los 74 días de batallas, murieron 650 combatientes argentinos y 255 británicos, además de tres civiles por un ataque erróneo británico.
El triunfo británico le permitió revertir su impopularidad política, relanzar su carrera política asegurando su reelección en 1983 y consolidar el «thatcherismo».

