La salud financiera de NOB: un diagnóstico en terapia intensiva

La gestión de Astore dejó un saldo devastador y el pronóstico es reservado.

Parece un parte médico sacado de una crónica de urgencias. Pero no. La salud financiera de Newell’s atraviesa su peor crisis en décadas. El club se encuentra en terapia intensiva, con un pronóstico reservado que alarma a todos. La gestión de Ignacio Astore dejó un saldo devastador. Según le confiaron a esxaca diversas fuentes del club, la administración anterior “fue un desastre que dejó un pasivo financiero abismal. No solo por los 35 millones de dólares en deudas, sino además por posibles inhibiciones y reclamos diarios que complican aún más la situación”. Pese al duro escenario, Ignacio Boero y su comisión directiva están tratando de revertir el cuadro de situación para evitar un colapso institucional.

La realidad es dura. Cruda si se quiere. La actual dirigencia heredó la emisión de 10 mil millones de pesos en cheques, de los cuales 4 mil millones corresponden a obligaciones inmediatas para los primeros tres meses del año. Eso de por sí ya revela un manejo que raya en la irresponsabilidad humana más que política.

Si bien la cifra es impactante por sí misma, también es verdad refleja un club con las finanzas completamente descontroladas. Los compromisos pendientes con jugadores, que suman 11 millones de dólares, representan además una bomba de tiempo. De esa deuda, seis millones corresponden a futbolistas que ya no están en la institución y cinco a los actuales, en un contexto en el que el club tenía uno de los planteles más costosos del fútbol argentino.

En medio de este cuadro de crisis, la actual dirigencia liderada por Ignacio Boero trabaja día a día para evitar que la situación se convierta en un colapso total. Por eso es que ahora no se hacen grandes erogaciones en contratos. “Se están sumando jugadores a precio racional”, le dijo un directivo leproso a este medio como graficar el contexto del austero mercado de pases.

 El trabajo que está haciendo desde la tesorería es tan arduo como multidisciplinario. Se intentan reducir el promedio mensual de gastos y renegociar deudas, mientras refuerzan el plantel con recursos mínimos y sin nombres rutilantes. La prioridad es, en definitiva, mantener la estabilidad financiera y evitar que la institución quede aún más endeudada.

No es novedad afirmar que la herencia económica también trae otras complicaciones. Parte de los ingresos ya fueron cobrados por la administración anterior y, en paralelo, las deudas con jugadores y cuerpo técnico, como la de Cristian Fabbiani, que asciende a casi 350 mil dólares, siguen siendo una bomba de tiempo.

La situación se agrava por la banalización mediática del tema del Ogro, que en esta ocasión quedó reflejado que muchas veces prioriza el click y la intención de mover las redes sociales por encima de una información responsable y profunda.

Porque lo que debería ser un análisis serio y técnico, en muchos casos, se diluye en titulares sensacionalistas y en la exposición superficial de una problemática compleja. Pero no novedad afirmar que periodismo también padece su propia crisis.

Retomando el tema Newell’s desde lo financiero y económico, no hay recetas mágicas, ni soluciones inmediatas. La recuperación del club será un proceso largo, que requiere mucha disciplina y firmes decisiones estratégicas. Por ahora parece que Boero transita por esa senda.

Pero no hay que dejar de lado que la salud financiera de la Lepra requiere un tratamiento adecuado y una dosis constante de trabajo en equipo. La esperanza está puesta en que la terapia intensiva brinde sus frutos y que el club pueda volver a respirar pronto con normalidad.

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