No será la primera vez ni la última aunque tiende a ser una constante: los legisladores nacionales del oficialismo priorizan el mandato de su partido a los intereses de la provincia de sus electores. Incluso esa obediencia debida que tienen con “su presidente” los lleva a votar en contra de las necesidades de sus representados.
Existen suficientes antecedentes en los gobiernos que precedieron al actual de Javier Milei, varios coincidentes vinculados a los subsidios al transporte, a la obra pública, coparticipación y retenciones.
Pero hay una particularidad con los diputados nacionales santafesinos de La Libertad Avanza: no fundamentan sus posturas.
Así, de manera recurrente, fueron disciplinados acompañando determinaciones del gobierno aunque hayan sido contrarias a los intereses de los santafesinos.
También pasa a nivel provincial y municipal. La falta de respuesta por parte del gobierno mileísta a problemas cuyas soluciones dependen del Estado nacional, tuvo en la legión libertaria un estruendoso silencio.
Un ejemplo es la omisión que hicieron los concejales y diputados de LLA con respecto a la nueva detención de las obras en el Monumento Nacional a la Bandera. Ni siquiera mostraron osadía política para decir que iban a gestionar ante su gobierno una pronta solución. Por lo menos para ensayar una defensa de la ciudad que en una tercera parte los eligió.
Pero no. Son obedientes con la autoridad partidaria. Que tampoco declara.
¿Por qué no hablan para explicarle a su electorado estas contradicciones?
De acuerdo a uno de los representantes de LLA en Rosario, hay una indicación muy clara con respecto a los medios de comunicación. “Mantener el perfil bajo y evitar las declaraciones públicas”, cuenta uno de los jóvenes libertarios.
“Es razonable porque fuimos creciendo electoralmente con este método. Romina (Diez) prácticamente no da notas y sin embargo es nuestra referente. Al igual que Karina (Milei), el Jefe. Porque la gente vota nuestro sello, no nombres”, amplió.
Si bien en las últimas elecciones santafesinas sí optaron por un nombre más conocido como el del conductor televisivo Juan Pedro Aleart, el joven interlocutor afirmó: “Sí, pero después en las nacionales fuimos con Agustín (Pellegrini) que tenía un bajo nivel de conocimiento y ganamos en 16 de los 18 departamentos. Es la marca”.
Desde adentro los libertarios justifican el acompañamiento a los lineamientos de su gobierno, aunque algunos de ellos agraven las necesidades de los santafesinos.
Y no lo explican públicamente por mandato superior. Y aunque esta postura genera controversia interna por el condicionamiento, saben que deben seguir con el eslogan de “viva la libertad”. Porque ese método les permitió seguir creciendo.
