En el Peronismo santafesino todos hablan de la necesidad de llegar a un acuerdo programático para alcanzar una unidad. Hasta ahí todos coinciden y mostraron en el acto de presentación del libro de Diego Giuliano un hipotético avance. Pero un joven referente del Justicialismo avisó que “después de ese acuerdo que aún no está habrá que ver cuáles serán los nombres que tendrán a su cargo el programa”. Y ahí diferenció su sector de las postulaciones de Monteverde y Giuliano. “Uno es de Ciudad Futura y el otro del partido de Sergio Massa”, dijo en modo inquisidor.
Rosario es todo un tema para Unidos
Algunas especulaciones periodísticas giran en torno a que Maximiliano Pullaro impulsa a Federico Angelini a la intendencia de Rosario para condicionar a Pablo Javkin ante una eventual postulación a un tercer mandato, no obstante desde las mesas chicas del gobernador y del intendente contaron por lo bajo que juntos definirán “en diciembre la estrategia”. Desde la Casa Gris creen que Javkin llegaría con un renovado consenso en la ciudad ante la sostenida recuperación en materia de imagen por la cantidad de obras públicas ejecutadas y en marcha. Desde el Palacio de Los Leones avisan que el intendente hará lo que sea más conveniente para Unidos. “Javkin y Pullaro piensan en unas PASO en Unidos con tres postulaciones fuertes para Rosario, pero ambos hoy creen que tienen que seguir enfocados en la gestión”, dijo un articulador político del oficialismo.
Juegan al desconfío con el Perottismo
“Don Omar armará su lista de diputados para jugar en las PASO, pero no creo que vaya por afuera del Justicialismo”, avisó un allegado al ex gobernador Perotti. La aclaración surgió luego de que un rumor señalaba un acuerdo político del Perottismo con Pullaro. Una legisladora del sector que lidera el ex mandatario adjudicó la versión a “algún compañero que está incómodo por no poder decidir en su mesa directiva”.
Fiebre de sábado por la tarde
Los testigos fueron muy precisos en el momento de describir la tardecita de furia que tuvo el dirigente tras la derrota consumada. El presidente entró al vestuario atravesado por la indignación al ver a su equipo sin alma. Cuentan que el directivo exigió un rápido cambio de actitud para el próximo partido, donde los puntos no son los suficientes para medir todo lo que está en juego.
